No es fácil componer una historia completa, un cuadro fidedigno de todo lo que ha ocurrido en Apple a través de su historia, pero no es menos satisfaciente quedarse con pequeñas pinceladas que nos ayuden a comprender la verdadera dimensión de la marca, la cantidad de esfuerzos y personas que han ayudado a colocarla donde está hoy día. Por eso no podíamos dejar escapar la oportunidad de hablar de Susan Kare, una ilustradora que tiene mucho que ver con la forma en que usamos hoy día Mac OS X.

Corrían los años 80 y tras el debut del Apple I y Apple II había llegado el momento para que la compañía pasara al siguiente nivel. Para ello contaron con la ayuda de Xerox, una empresa que se hallaba trabajando en la adaptación de un concepto de la universidad de Stanford, una interfaz basada en iconos sobre escritorio virtual. Parte de esta historia ya la conocéis, durante una visita de Steve a las instalaciones de Xerox se le mostró una de estas interfaces (como la que podéis ver en el vídeo) y la idea asombró tanto al joven emprendedor que no dudó en «plagiar» la idea imprimiéndole su propio estilo personal tan exigente y minimalista.

Por aquel entonces Andy Hertzfeld era el encargado de adecuar la interfaz a los ordenadores personales, y para el diseño de los iconos pensó en su compañera de universidad Susan Kare. Susan Kare no tenía nada que ver con la computación o la ingeniería informática, era una simple artista de gran calidad que encajó con las necesidades del momento en Cupertino. En un primer momento comenzó creando la tipografía del nuevo sistema operativo. La idea era prescindir de conceptos heredados del tiempo de las máquinas de escribir, donde cada letra debía ocupar el mismo ancho, para pasar a un sistema moderno donde cada letra variaba el ancho según el caracter elegido. Fruto de ese esfuerzo es el tipo de letra Chicago de los primeros Macs que también heredaron los primeros iPods.

Pero a ella también se le encargó la creación de diversos iconos que hasta hoy día conocemos o utilizamos. Como no contaba con ningún tipo de aplicación o programa de diseño para estos menesteres realizó bocetos de cada icono con un rotulador en una libreta cuadriculada, donde cada cuadro representaba un píxel. En esa libreta fue donde se dio forma por primera vez a figuras como el Mac feliz, la tijera para cortar la papelera o el símbolo Comando que aún hoy tenemos en nuestros teclados. ¿Cómo logró inspiración para tantas creaciones? Extraía conceptos de cualquier parte, juguetes geeks de aquella época, las pintadas de los vagabundos durante la Gran Depresión para indicar el camino a una casa de hospedaje, y hasta de símbolos extranjeros. La tecla Command por ejemplo, ese símbolo representa a un castillo visto desde arriba y era empleado en Suecia para indicar al turista una zona de interés histórico.

Ahora, casi treinta años después aquellos bocetos salen a la luz para sorprendernos, para mostrarnos lo fácil que resulta que un pequeño cambio se convierta en algo significativo y para rendir cierto tributo merecido a una creativa que después trabajó para Intel o Microsoft, y que todavía sigue en activo. ¡Gracias Susan Kare!

Vía: ALT1040 | Imagen: Adweek