Estas marcas no solo son eternas rivales, si no que son las líderes de una industria enorme, y una referencia para muchos otros fabricantes. A los que estamos en el mundo de la fotografía quizá nos dé la sensación de que ya no podríamos saber más sobre estas compañías, y que en realidad no necesitan publicidad. Sin embargo, los departamentos de marketing siempre están buscando la forma de convencer a alguno que quede por ahí con una Sony o Pentax en las manos.

¿Pero qué argumentos pueden ofrecer marcas como estas a los usuarios principiantes? Hay que tener en cuenta que lo han hecho todo en su industria; pero también es cierto que los beneficios reales de sus productos son muy difíciles de explicar. A sus agencias de publicidad les queda entonces contar las historias de una forma bastante digerida, que ataque el «lo que quiero hacer» del consumidor, sin preocuparse mucho por el «cómo hacerlo». Los resultados, aunque opuestos en un nivel, son igualmente llamativos, uno por agobiante y el otro por perturbador.

Por un lado están los de Nikon, quienes decidieron darle un nuevo rumbo a su campaña de 2010 «I am Nikon», en la que explicaban que tienen un producto para cada tipo de persona (incluidos donjuanes). Al parecer, muchos seguían preguntándose quién es Nikon, así que decidieron responderlo en un nuevo spot que en realidad los lleva hacia atrás en el concepto de la campaña. Más allá de esa incoherencia, lo que más llama la atención es el increíble nivel de auto-halago. La marca pasó de definirse por lo que hacen los usuarios con sus productos, a explicarnos porqué «es la perfección en cada aspecto de la imagen.» Claro, según ellos.

Si la soberbia no es lo tuyo, y eres más bien introvertido, callado, tímido, stalker… ¡Entonces debes ser canonista! Por lo menos eso es lo que parece insinuar Canon con su último comercial para el mercado asiático. Si el rival quiso decir que tiene algo para cada usuario, pues los fabricantes de las EOS quieren vendernos la idea de que todos iremos escalando en sus gamas de productos de acuerdo a nuestras necesidades. Pero la forma de decirlo es un #epicfail. Quizá los publicistas quisieron seguir con el tono sentimental del corto Leave Me, en el que una DSLR de la marca tenía un papel determinante. Pero le añadieron bastante sentido comercial, y por supuesto, ese toque freaky que suele tener la publicidad asiática:

¿Qué les pareció el final feliz para el acosador? Lo que más me perturba es, sin embargo, la escena donde sale sosteniendo una 550D como si fuese una compacta. Eso sí que es creepy. Los fanáticos de uno u otro bando somos inmunes a estos tropiezos de nuestras marcas, pero siempre es divertido burlarse del otro, y por qué no, de uno mismo.

Imagen: Designmadeingermany.de