Se veía venir y al final ha sucedido. Desde hace ya varios meses que en Kodak sólo se desayunaban malas noticias. Cada día era peor que el anterior y hace escasas semanas hasta se especuló con la entrada en bancarrota de la compañía. Sí, esa mítica marca que nos lleva acompañando casi desde que eramos niños, podía pasar a mejor gloria. Al final consiguieron momentáneamente capear el temporal y se recuperaron el tiempo suficiente como para salvar los trastos antes de que se hundiera el barco. Y ahora se ha sabido cómo han logrado no hundirse: vendiendo su joya de la corona, la división de sensores fotográficos digitales, más conocida como Image Sensor Solutions o ISS.

Esta división es la encargada del desarrollo de nuevos sensores y tecnologías digitales dentro de la compañía. Y es que aunque no lo sepáis, lo más probable es que el sensor de vuestra cámara de fotos digital sea de Kodak: fabricado por ellos, o bajo patentes de su desarrollo. De ese departamento surgían los jugosos royalties que todos los fabricantes le tenían que pagar por utilizar sus patentes, puesto que Kodak fue la inventora del sensor CCD, base de la fotografía digital.

Viéndose en una situación desesperada, ha decidido deshacerse de su única división con un cierto valor añadido y cuya venta podría generarle unos jugosos beneficios, para tratar de salvarse como empresa, obtener dinero fresco y no acabar cerrando. Lo ha hecho a la firma de inversión Platinum Equity, que la verdad dudo mucho que esté interesada en dedicarse al negocio de la imagen.

Aunque las cifras del trato no se han revelado, se especula conque pueden rondar a cifras cercanos a los $100-$200 millones de dólares, cantidad más que suficiente para que Kodak siga a flote por bastante tiempo. El problema es que a ver a qué se va a dedicar ahora Kodak. Con el negocio del celuloide en franca decaída (incluso en Hollywood), sin negocio digital y basándose en sus otras líneas de negocio como postproducción, canal médico e impresión; no se yo si le dará para mantener su actual estructura de costes. De cualquier forma, es una demostración más de que nadie está inmune contra el cierre: si una compañía se duerme en los laureles, por mucho que fuera en el pasado, el presente se la come. ¿Quién será la siguiente?: se aceptan apuestas…