Los líos entre guardias de seguridad y fotógrafos se han agudizado bastante durante la última década, a raíz de lamentables atentados terroristas en algunos países; o del incremento de los robos a instituciones en otros. Sea cual sea el país donde estemos, lo más probable es que hayamos protagonizado u oído de casos en que a algún fotógrafo -aficionado o profesional- lo maltrataron, le hicieron borrar fotos, o incluso le arrebataron o dañaron el equipo, todo por sacar fotos de instalaciones privadas desde la vía pública.

Lo cierto es que en casi todos nuestros países de Europa y América Latina, es completamente legal tomar fotografías desde la vía pública, ya sea a edificios estatales o empresas privadas, o a personas públicas o anónimas. La ley está de nuestro lado, y es importante que lo sepamos como fotógrafos; pero es aun más importante que lo sepan quienes creen que pueden impedir que hagamos ese tipo de fotos.

Con este propósito, los fotógrafos del Reino Unido se unieron en una campaña en mayo último, y consiguieron incluir el tema en la agenda de la Secretaría del Interior. La secretaria Theresa May se ha tomado su tiempo, pero logró reunir a los representantes de la British Security Industry Association, o sea, al gremio de la seguridad privada, y acordar con ellos y la policía una guía que revisa las políticas anti-terroristas, que se habían endurecido en los últimos años.

El pequeño documento consta de unas pocas pero precisas indicaciones dirigidas específicamente a los guardias de seguridad privados; y aclara lo que los fotógrafos pueden o no pueden hacer, cómo deben ser tratados; y en qué ocasiones debe intervenir la policía. Aquí mi traducción de los puntos más importantes:

  • «La gran mayoría de los individuos que toman fotos lo hacen con propósitos completamente inocuos, y el hecho de que un individuo esté tomando una fotografía no quiere decir por sí mismo que esté haciendo reconocimiento hostil.»

  • «El tamaño o tipo de cámara no son en sí mismos indicativos de comportamiento sospechoso, por lo que las cámaras y lentes grandes o los trípodes no deben ser percibidos como más sospechosos que otro tipo de cámaras.»

  • «Si un individuo en un lugar público está fotografiando o filmando un edificio privado, los guardias de seguridad no tienen derecho a prohibírselo.»

  • «Los guardias de seguridad no pueden borrar fotos o arrebatar cámaras […] Los oficiales de policía no están autorizados bajo la ley anti-terrorista a borrar imágenes o destruir la película fotográfica. Las cámaras, memorias o películas solo podrán ser retenidas cuando el oficial sospeche que están siendo utilizadas con fines relacionados al terrorismo.»

Nada que los street photographers experimentados ya no sepan, en realidad. Pero es interesante que el gobierno británico haya marcado las pautas en este asunto. Ojalá y otros países sigan el ejemplo, porque los problemas con los vigilantes pueden llegar a ser bastante tensos e incluso violentos.

Personalmente, me llama la atención que tengan un especial recelo con los que usamos cámaras reflex. Es una cuestión de sentido común, pues si fuese un delincuente en plan de reconocimiento, trataría de ser lo menos notorio posible. ¿Ustedes qué piensan?

Imagen: jeffzz111