Atención a la noticia que os cuento a continuación porque tiene su miga. Hace algún tiempo Universal, una de las discográficas más grandes y poderosas del mundo, compuesta por miles y miles de sub-sellos y por lo tanto de un altísimo porcentaje de los derechos sobre artistas, demandó hace tiempo a Grooveshark y les instó a que retiraran los contenidos que se podían encontrar en el popular servicio sobre varios artistas. Uno de ellos era King Crimson, que trataba de retirar su catálogo del servicio musical pero veía que era misión imposible hacerlo. Robert Fripp, su líder, intentó varias cosas, y se armó cierto revuelo en Internet con sitios escribiendo artículos como Digital Music News, que titulaba uno de sus artículos King Crimson no puede sacar su catálogo de Grooveshark.

El problema era que pese a reclamar y Grooveshark responder borrando los contenidos, estos volvían a aparecer prácticamente al instante, llegando Fripp a la conclusión de que era imposible hacer desaparecer el catálogo del servicio. Pues bien. Parece ser que el asunto llegó a oídos de algunos empleados de Grooveshark, y uno de ellos contestó en el mismo sitio que os citábamos. Entonces fue cuando se hace una revelación que a muchos nos coge de sorpresa.

Parece ser que los empleados de Grooveshark tienen un número semanal de uploads para cumplir con su trabajo y en base a ello obtienen incentivos en forma de bonificación económica. Dicho de otra forma, los empleados de Grooveshark estarían recibiendo dinero por subir contenidos, en muchos casos ilegales y de los que se ha pedido reiteradamente la retirada.

Hay más detalles. Los resultados de búsqueda estarían siendo monitorizados y en el momento en el que algo se etiquetara como no disponible pasaría automáticamente a esas colas de las que habla el empleado. La base de datos contiene dos secciones. Material conocido y material underground / independiente. El material conocido siempre se incluye en las tareas de los trabajadores de Grooveshark, y tan sólo el material underground es subido únicamente por usuarios del servicio.

Tras determinadas investigaciones, la demanda interpuesta hace unos días señala directamente al CEO de la compañía, Samuel Tarantino, como uno de los empleados que subió archivos con copyright a su empresa. Concretamente, 1.791 temas protegidos. El vicepresidente senior, Paul Geller, habría subido 3.453 y Benjamin Westermann-Clark habría proporcionado 4.600 pistas en calidad de vicepresidente.

Pueden parecer muchos temas, pero se quedan en nada teniendo en cuenta que la acusación habla de más de 100.000 pistas y también sabiendo que por cada violación de copyright se pide una compensación de 150.000 dólares.

No sé qué pensarán ustedes de estas prácticas, pero creo que de ser cierto, y parece que podría confirmarse muy pronto, Grooveshark debería cambiar sus políticas y forma de actuar. Los abogados de Universal parecen basar su acusación en que no es probable que los usuarios tarden tan poco en subir material que en muchas ocasiones no tendría el tirón y éxito suficientes como para que otros usuarios lo hayan subido.

Y de tenerlo, Grooveshark debería poner remedio a que los usuarios no pudieran subir material protegido, de primeras, y de que se eliminara automáticamente de la base de datos en el caso de que dichos usuarios hayan burlado el primer filtro –mediante archivos etiquetados de forma diferente, etc–. Al fin y al cabo, algunos servicios de alojamiento de archivos llevan tiempo haciéndolo (Rapidshare, etc) y cada vez es más difícil albergar material protegido.

En resumen, Grooveshark debería premiar a sus empleados por eliminar contenido protegido y no por ponerlo a disposición del público, aunque claro, es mucho más rentable que su servicio cuente con una base de datos y librería musical mayores, y alegar que no pueden detener a los usuarios que suben los temas. Apuesto a que deberán solucionar el problema.