Durante las últimas dos semanas, hemos estado comentando sobre Dropbox y las diferentes formas que tenemos para aprovecharlo al máximo. Sin embargo, es sabido que Dropbox no es el único servicio de esta índole disponible en la web, y por eso, probamos otros servicios para descubrir cuál es el mejor y qué funcionalidades son más útiles para qué tipo de usuario. En esta oportunidad, vamos a darle un vistazo también a los servicios de Box y de SparkleShare.

Dropbox, Box y SparkleShare son servicios de almacenamiento en la nube, que pueden servir como un disco rígido portátil para cualquiera que tenga una cuenta en algunos de estos sitios. Cada uno ofrece servicios similares, básicamente, con dos de ellos (Dropbox y Box) otorgando además beneficios en espacio que se adquieren con una cuenta de pago. Por su parte, SparkleShare es una aplicación Open Source y gratuita, que no nos obligará a pagar nada por tener almacenamiento, pero también tiene sus particularidades.

Comencemos por Dropbox. Una vez que instalamos Dropbox en el ordenador, tendremos un espacio de 2GB para almacenar nuestros documentos. También podemos sincronizar nuestra cuenta de Dropbox con dispositivos móviles, como un iPad o un smartphone, para poder tener nuestros documentos a mano cuando los necesitemos. Aunque se comienza con este límite de espacio, hay algunos trucos para recibir más espacio gratis. Los hemos repasado en la primera entrega sobre Dropbox de la Guía de la Semana, sin embargo, uno de ellos es a través de la invitación a nuevos usuarios o de la interacción en redes sociales. Con Dropbox, podremos además crear carpetas compartidas, e instalar una variedad de aplicaciones para optimizar su funcionamiento. Hasta podemos descargar archivos .torrent sin necesidad de estar en el ordenador, por ejemplo.

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La versión de pago de Dropbox está más orientada a los negocios, y se nos ofrece un límite de 50GB por un precio de 9,99 dólares por mes. También podemos optar por la versión de 100GB, y también por una opción personalizada de más de 1TB, para la cual tendremos que coordinar con el equipo de Dropbox antes de comprarla, y que puede ajustarse a nuestras necesidades. ¿Cuáles son los beneficios? Dropbox es uno de los servicios más utilizados de almacenamiento en la nube, y si somos usuarios individuales, y no compañías, nos puede servir pues no necesitamos pedirles a nuestros amigos o colegas que se instalen el programa antes de pasarles algo: lo más seguro es que ya lo tengan. Además, la posibilidad de hacer trabajo colaborativo en los documentos es optimizada por Dropbox a través de una funcionalidad que permite guardar múltiples documentos en caso que se produzcan cambios contradictorios, por ejemplo.

Box, por su parte, es un servicio más orientado a los negocios que, para el usuario particular, también nos trae algunos beneficios extra. Por ejemplo, con Box tendremos, en su versión gratuita, un límite de espacio de 5GB en lugar de 2, un límite de documentos de hasta 1GB, y la posibilidad de instalar la aplicación en dispositivos móviles. Sin embargo, para realmente sacarle el jugo a todas las funcionalidades que tiene Box, tendremos que tener una cuenta de pago. Estas cuentas son dos, una de las cuales requiere un contacto con el equipo de Box, que van desde 1000GB de espacio de almacenamiento hasta espacio ilimitado, la posibilidad de agregar entre 500 y un número ilimitado de miembros de equipo, y más.

Como podemos apreciar, Box se queda trunco a la hora del trabajo colaborativo, pues no es algo que ofrece en su cuenta gratuita. Las cuentas de pago van desde los 15 dólares por mes en adelante, pero nos ofrecen cosas como integración con Google Apps, estadísticas de los documentos, y más. Pero en realidad, uno de los encantos que tienen estos servicios es que nos ofrece la posibilidad de compartir documentos, por lo que, si tenemos nada más un usuario en las cuentas de Box, no podremos aprovecharlo totalmente. Sin embargo, no es que se trata de un mal servicio, al contrario: es una opción excelente para quienes necesiten un alto rendimiento y estén dispuesto a pagarlo.

Finalmente, tenemos SparkleShare. Esta es una de las opciones más interesantes, pues no tenemos un límite de espacio a usar. Pero también es una de las más complicadas, porque mientras que con Box y Dropbox nada más tenemos que instalar la aplicación en nuestras computadoras y dispositivos, con SparkleShare el proceso es un tanto más complicado. Primero, tenemos que configurar un host en la computadora, y más tarde también instalar git and openssh-server. Aquí ya vemos el «truco» de SparkleShare: la capacidad que tendremos en nuestra cuenta estará ligada a la capacidad que tengamos en nuestro propio servidor, al cual se conectará. Si no somos demasiado duchos en el tema de configurar servidores, los de SparkleShare sí han creado un tutorial paso a paso para ayudar.

Si no tenemos servidor propio, a no desesperar. Desde el servicio nos sugieren Github y Gitorious, que proveen espacio gratuito si estamos trabajando en proyectos libres o de Open Source. La desventaja de estos servicios es que todo lo que subimos a estos servidores es público (si tenemos una cuenta gratuita), por eso hay que tener cuidado con lo que se sube. Hasta ahora, podemos ver que el proceso de instalar SparkleShare puede ser engorroso para los usuarios que no conozcan demasiado sobre servidores, no cuenten con uno propio, y no tengan ganas ni capital para pagar el espacio en las soluciones que nos ofrece SparkleShare. Sin embargo, si se poseen todas estas cosas enumeradas anteriormente, el hecho de no tener límite de almacenamiento es muy bueno.

¿Qué podemos dejar en limpio de esta comparación? Pues, que cada servicio es bueno a su manera, pero dependerá de las necesidades que tengamos en el momento. Dropbox seguirá siendo líder pues ofrece las soluciones más interesantes del mercado, la mejor cuenta gratuita, y las mejores posibilidades de trabajo colaborativo. Por su parte, Box es una buena opción para las pequeñas y medianas compañías que busquen una herramienta de trabajo colaborativo, pero no tanto para los usuarios cuya meta sea tener un almacenamiento alternativo. Finalmente, SparkleShare es un servicio un tanto más limitado, porque requiere que tengamos un servidor propio o que utilicemos servicios secundarios para realmente aprovechar todo lo que tiene para ofrecer. Pero, más allá de sus desventajas, también es un servicio muy bueno para aquellos dispuestos a hacer el sacrificio.