Han pasado algo más de 24 horas desde que Tim Cook dijera hasta luego a los presentes en el auditorio Town Hall de Cupertino y ha llegado el momento ideal para, desde una cierta distancia, hablar con perspectiva. A estas horas ya hay muchos editores de tecnología que se han pronunciado al respecto expresando sentimientos dispares, muy enfrentados, como si hubiesen asistido a dos keynotes paralelas.

Por un lado hay quien se atreve a hablar del principio del fin de Apple tal y como la conocemos, y hay quien se atreve a decir que lo importante es el interior, que no estamos viendo el iPhone 4S con la óptica adecuada. ¿Quién tiene la razón? Esa es una respuesta que cada uno tiene que darse para sí mismo, aunque al final esto se llegará a saber cuando Apple presente números en unos meses, si estos son buenos entonces la estrategia de Cupertino fue buena, si los números son malos entonces algo habrán hecho mal. ¿De qué lado caerá la balanza? Veamos, analicemos la keynote de ayer.

Como algunos probablemente sabréis, llevo escribiendo en este blog desde febrero de 2009, haciendo un seguimiento a la actualidad de la manzana día a día. Anterior a esa fecha ya seguí con mucha atención las presentaciones anteriores del iPhone original y del iPhone 3G. Pero en mi memoria recuerdo especialmente dos keynotes que dejaron una sensación general muy parecida a la que deja esta: el lanzamiento del iPhone 3GS (con Tim Cook como CEO interino) y el lanzamiento del primer iPad. Respecto al iPhone 3GS, y a pesar de que ya se había filtrado en parte sus características, fueron muchos los que se aventuraron a decir que Apple había dejado pasar un momento idóneo para dar una estocada a la competencia, que a partir de ahora los Android y otros le comerían el terreno. ¿Cómo era posible que Apple siguiese apostando por una batería no intercambiable, un Bluetooth capado, un móvil sin ranura SD, que no ejecutara Flash, etc? Hoy día el iPhone 3GS se sigue vendiendo, y fue el puente perfecto entre la generación 3G y el 4.

Una opinión parecida se encontró tras la presentación del iPad original. Además aquella recuerda más a este lanzamiento del iPhone 4S porque las expectativas eran mucho más altas. Había quien hablaba de un tablet con ranura lateral para DVD, entrada de tarjetas, ejecutando Mac OS X, es decir un portátil multitáctil sin teclado… y cuando vieron que no era más que un iPhone gigante se echaron las manos a la cabeza. «No se venderá» «será un completo fracaso» dijeron. Hoy día el iPad es igual a tablet y muy pocos conciben una alternativa real a este sin experimentar cierto miedo a no estar eligiendo bien.

Por eso, cuando ahora volvemos a escuchar comentarios muy parecidos de alguna forma se producen ciertas conexiones mentales con aquellas épocas. Por ejemplo, Samsung ha recurrido enseguida a unas tablas para comparar el iPhone 4S con sus productos. Línea a línea manifiesta como en la mayoría de características sobrepasa al smartphone de la manzana. Y es totalmente cierto, ¡señores de Samsung, tienen toda la razón, el iPhone 4S no alcanza a sus portentosos terminales! ¿Y? ¿Pero es que alguna vez el iPhone ha conseguido ser el rey indiscutible en características técnicas del mercado de cada momento? No, varias gráficas lo demuestran:

Como os habréis fijado usamos un ejemplo similar, el 3GS, para poner en evidencia que no estamos en una problemática nueva, desde siempre el iPhone se ha visto superado en características técnicas, hasta el iPhone original era peor que algunos Nokia del momento en prestaciones. Más recientemente, mientras los Androids ya hablaban de 4G y de NFC el año pasado Apple aún no lo ha pronunciado en una sola de sus keynotes. Algunos ante este razonamiento responden diciendo que el mercado es ahora distinto a aquel de hace unos años, personalmente no le veo la diferencia, sigue habiendo multitud de marcas intentando hacer móviles sin par.

¿Entonces de qué nos quejamos? ¿Acaso pretendíamos ver el concepto de YouTube con teclado láser e imágenes holográficas? Alguien escribía hoy que a lo mejor en lo que Apple se ha equivocado con el iPhone 4S ha sido en el nombre, debería haberlo llamado iPhone 5 y sanseacabó, asunto resuelto. Es una exageración, pero es cierto que hay cierta animosidad incomprensible contra Apple al echarle en cara algo que lleva haciendo desde el principio de entrar en el sector móvil. A veces nos olvidamos de que es una empresa con un producto contra una corriente generalizada en dirección opuesta, una situación que es una constante desde los comienzos de su existencia. Desde siempre Apple ha estado luchando con una plataforma diferenciada frente a la corriente mayoritaria. ¿Cómo competir contra algo así? Obviamente no se puede hacer en base al hardware. Steve Jobs dijo en 1994:

El problema es que en el hardware no se puede construir un equipo que sea dos veces mejor que el de cualquier otro. Demasiadas personas saben cómo hacerlo. Tienes suerte si puedes hacer uno que sea un tercio o un 50% mejor. Y entonces, sólo pasarán seis meses antes de que todo el mundo se ponga al día. Pero sí se puede hacer en software.

¿Cuál es la idea que se transmite en esta declaración? «Nosotros no competimos en hardware porque siempre perderíamos, lo hacemos en software». Por eso se hizo tanto hincapié en iOS 5 ayer. Además, hoy en día Apple prefiere usar otros términos más representativos en lugar de software, palabras como «experiencias de uso» (¿Siri, iCloud?). Precisamente por eso decíamos hace poco que lo importante es el interior, que el exterior no cuenta tanto, y por interior no hablábamos de sus piezas sino de sus cualidades, asemejándolo al dicho popular.

Claro está, tampoco vamos a cerrar los ojos a la realidad. A todos nos hubiese gustado un diseño nuevo, más que nada por ver de qué es capaz ahora Jonny Ive. Estoy de acuerdo en este punto, me hubiese encantado una carcasa de aluminio con la parte trasera redondeada. Pero tras los números de venta del iPhone 4 anunciados ayer, es lógico que los directivos de Apple hayan pensado ¿por qué cambiar algo que funciona? ¿No es mejor dejar una forma, un diseño, como una marca personal de la casa, durante más tiempo? El iPhone 4 tiene un diseño original, diferente al resto y eso lo hace único. Tener ese estilo un año más en el mercado no hará más que acentuar esa diferenciación, esa asociación de ideas al ver las líneas del actual y del iPhone 4S. Es lo que sucede con los iMacs y los MacBooks, entras en una sala llena de gente, ves a lo lejos un portátil y por la forma sabes si es un Mac o se trata de cualquier otro portátil.

También es cierto que en Cupertino se deberían haber tirado el detalle de regalarnos la vista con una pantalla más grande y esto es algo que sigo objetándole a los diseñadores de la empresa, pero es muy probable que un tamaño mayor no se haya conseguido integrar en el formato actual, así que volvemos al párrafo anterior. Todo lo anterior significa que si tienes un iPhone 4, probablemente no vayas a comprar un iPhone 4S, igual que si tenías un iPhone 3G posiblemente no adquiriste un iPhone 3GS, algunos ven esto como un inconveniente, pero otros dan gracias por el año de respiro.

¿Y el resto de la keynote? Os voy a ser sincero, la keynote fue aburridísima, quizás de las más aburridas que recuerdo en años. Tim Cook estuvo muy encorsetado, solo preocupado por dar una buena imagen, quizás le pudieron los nervios. Por otro lado no se sacaron ninguna novedad de la manga, algo que alegrase a los asistentes y seguidores. Bueno sí, un iPod touch que cambia de color, un iPod nano… que es un iPod nano del año pasado, Find my Friends (algo que solo usaré un par de veces al año) y Cards… Cards, Cards es una abominación, un sinsentido. ¿Cómo puede una empresa que aboga por la eliminación de los soportes físicos digitales impulsar algo así? En definitiva, el día de ayer en el mundo de Apple se podría resumir perfectamente así: «Se presentó el iPhone 4S y la keynote fue descafeinada».