Y llegó el día en el que enlazar se convirtió en España en un delito de forma oficial. La sentencia aplicada por la Audiencia de Bilbao en el día de ayer a los responsables de los sitios webs de enlace a descargas fenixp2p.com y mp3-es.com, falló con la condena a un año de cárcel por infracción del copyright, en este caso a enlazar archivos fuera de su sitio. Un giro inesperado a tenor de las últimas sentencias en la materia en el país.

La sentencia abre un largo interrogante y quizá indica el giro por el que avanzará en el futuro cercano la jurisdicción española. Hasta ahora todos los casos similares de los últimos meses habían fallado a favor del demandado/s, indicando el juez que en ningún caso existía causa o infracción cuando el responsable sólo aporta el enlace desde su web.

No sólo eso, el caso que nos ocupa lleva consigo tintes extraños. Ambos usuarios habían sido absueltos anteriormente y no ha sido hasta después del recurso de apelación presentado por aDeSe y Promusicae que el Tribunal haya acabado fallando argumentando que existía ánimo de lucro por la obtención de ingresos en publicidad a través de la comunicación pública del enlace.

Carlos Sánchez Almeida, abogado defensor del caso, anuncia recurso a la sentencia y arrojaba lo que pueden ser las primeras pistas sobre este giro inesperado. Almeida apunta a la posibilidad de que la sentencia sea más política que otra cosa. Quizá una forma de elevar y promocionar la denostada y controvertida Ley Sinde y en un momento político en el que el país se acerca a las elecciones.

Sea como fuere resulta difícil de entender como se puede encarcelar a dos personas por anunciar y colocar un enlace. Pensemos las contradicciones y situaciones que se pueden dar a raíz de esta sentencia. Por esa regla de tres, aparte de la vigilancia sobre cualquier web que enlace a material con copyright, terceros que puedan enlazar a webs que a la vez enlazan a este material podrían ser juzgadas. La misma Google, salvando las distancias, podría encontrarse en la misma situación. Claro que Google utiliza los filtros con los que ofrece herramientas antipiratería, pero aún así acaba enlazando a las mismas webs que se juzgan.

Lo mismo podría ocurrirle a webs hasta ahora exentas de «malas prácticas». El abanico digital se podría extender a los blogs y páginas personales que enlacen a un sitio para ofrecer más contexto sobre una información.

Quizá y con todo, lo peor del caso es que no acaba en la cárcel el que supuestamente infringe las normas de derechos de autor con su contenido, sino el usuario que enlaza al supuesto infractor.