Hoy es un día especial para los amantes de la música. Spotify cumple 3 años, y en Bitelia no queríamos dejar pasar la ocasión para felicitarles y para dedicarles un artículo analizando los logros que ha conseguido el servicio, planteando algunas cuestiones y haciendo un pequeño repaso a su historia.

Y es que el 7 de octubre de 2008 el mundo vio un servicio que cambió o ayudar a cambiar para siempre la forma en que la gente consumía música.

Pasado, presente y futuro

Hace 3 años, exactamente tal día como hoy, se lanzaba de forma bastante discreta una aplicación y un servicio del que, en las semanas próximas, todo el mundo estaría hablando. Spotify nacía como un servicio de música en streaming que llevaba dos años en desarrollo en un pequeño startup sueco afincado en Estocolmo, Spotify AB. El servicio llevaba algún tiempo abierto, pero disponible únicamente por invitación, y si la compañía decidió retrasar su lanzamiento y presentación en sociedad fue precisamente porque sabía que necesitaba convencer al público y a la crítica con algo más que un servicio que funcionaba perfectamente. Y en un servicio musical esto significa con una librería musical impresionante. Spotify supo esperar a firmar los acuerdos necesarios con las grandes compañías discográficas, aunque tuvo que resignarse a abrir sus puertas solo para un puñado de países precisamente por este hecho.

La acogida fue sencillamente espectacular, con unas críticas que tachaban el servicio de excelente y con grandes publicaciones que básicamente venían a decir cosas como que el almacenaje de música había muerto, y que con Spotify podíamos permitirnos borrar nuestra colección de MP3. Se trataba de un servicio totalmente gratuito, sustentado a base de cuñas publicitarias que se podían escuchar cada X canciones. En ningún momento se interrumpía una canción, y todas ellas estaban ahí de forma gratuita para cualquiera que quisiera escucharlas. Aunque de forma lenta, las cuentas Premium iban creciendo progresivamente, y permitían a los usuarios deshacerse por completo de la publicidad, disfrutando de una experiencia musical libre de interrupciones. Fuimos muchos los que nos hicimos con una debido a lo competitivo de sus precios.

Sin embargo, a pesar de que cada vez más gente hablaba de Spotify y en países como la propia Suecia prácticamente todo el mundo, especialmente los jóvenes, lo usaban, su futuro nunca estuvo seguro. Pese a que la idea y el servicio son geniales, llevarla a cabo cuesta dinero, y mantener una cartera de clientes –discográficas, ya sean grandes o sub-sellos—es una dura tarea. Las pérdidas que anunciaba la compañía llegaron a contarse por millones de dólares, y era necesario tomar medidas.

Tal vez por ello, y para intentar forzar una negociación con sellos discográficos que les permitirían el desembarco en lugares estratégicos tan importantes como Estados Unidos, Spotify introdujo una serie de modificaciones en sus términos de servicio que hicieron que mucha gente buscara otros servicios. Entre estas medidas se encontraba la limitación del número de horas mensuales que un usuario libre podía hacer del servicio. Spotify pasaba de ser un servicio que proporcionaba todas las horas de música que quisiéramos a uno en el que podíamos disfrutar de tan sólo 10 horas al mes.

El esperado desembarco en tierras americanas se produjo a mediados de este año 2011, un desembarco para el que Spotify supo esperar de nuevo, y que no se produjo hasta que firmó con las cuatro principales discográficas del país. De nuevo, la prensa se volvía loca, y servicios que allí le llevaban ventaja como por ejemplo Grooveshark veían como el líder de la música en streaming en Europa irrumpía con fuerza. A día de hoy Spotify parece ser un sistema rentable que logrará recuperar la inversión de sus colaboradores y de los que apostaron por el. Más de 2 millones de cuentas Premium lo demuestran, y con el desembarco se han vuelto a aplicar nuevas medidas que además afectan a todos los países en los que se puede disfrutar de Spotify, con seis meses de escucha gratuita y unos precios aún más reducidos. Además, se han firmado acuerdos con Facebook entre otros, con la esperanza de hacer llegar a un público mayor el que a día de hoy es el servicio musical por excelencia.

El futuro de Spotify pinta cada vez mejor precisamente por estos motivos. Cuando fue lanzado fue toda una una revolución, y el buzz que se le dio fue impresionante. Hoy en día esa espectacular acogida mediática sigue ahí, y seguirá por mucho tiempo por tres simples razones:

  • Dan un servicio que es en todo momento perfecto a un precio muy competitivo

  • Aproximadamente el 30% del mercado de la música ya es digital, y este porcentaje no puede hacer más que crecer.

  • Se están abriendo a otros países y tienen en el bolsillo a las grandes discográficas.

El punto más importante para los usuarios es por supuesto el primero, y cuando hablamos de un servicio perfecto nos referimos a que su calidad es excelente (320kbps o 196kbps en sus pistas), el servicio funciona en todo momento muy bien, sin interrupciones, la librería esta muy bien organizada y además la aplicación esta disponible para prácticamente todas las plataformas, incluyendo terminales Android e iOS, algo que hace que podemos disfrutar de nuestra música allá donde estemos.

Eso unido a que cada vez más gente apuesta por Spotify, y a que podemos ver que incluso se intenta incentivar la compra de vehículos con la inclusión de una suscripción Premium al servicio, o que fabricantes de prestigio como Western Digital van a lanzar reproductores que integran Spotify hace que el futuro sea mas que prometedor.

Spotify y la piratería

Spotify ha sido tal vez el primer servicio que ha podido plantar cara de una forma diferente a la piratería y la descarga contenido con derechos de autor. Me explico. Si sois amantes de la música, tengáis o no una gran librería musical, sabréis lo costoso que es, en términos económicos, comprar todos los discos que a nuestro modo de ver merecen la pena y deben tener un hueco en nuestros estantes.

Con la era digital eso cambió, y pese a seguir apoyando a la industria y a nuestros artistas como podíamos, siendo más selectivos con la música que comprábamos, muchos de nosotros optábamos por realizar descargas que si bien son legales en países como España, no deja de tratarse de la obtención de material con copyright de forma gratuita y sin pagar lo que está estipulado. No critico estas prácticas, y cada uno sabe lo que hace, pero conozco muchos casos en los que, tras descubrir Spotify, una persona ha dejado de bajarse X discos mensuales y ya apenas realiza descargas. En lugar de ello ahora paga una pequeña cantidad mensual para tener derecho a acceder a una impresionante librería que nos tomaría varias vidas escuchar.

Muchos dirán que Spotify no puede sustituir a las descargas, a tener, a poseer la música. ¿Es esto cierto? En mi opinión, no. El mundo de la tecnología y el ocio digital lleva varios años de cambio. Ha dado un giro radical gracias a servicios como Spotify o Netflix, en el que la gente ya no debe preocuparse por buscar contenidos en la Red para descargarlos y después disfrutarlos en sus reproductores. Hoy en día son los reproductores los que están conectados a la red, y nosotros elegimos en cada momento lo que queremos ver o escuchar.

Se trata además de una práctica que completa un círculo en el que se benefician los que proporcionan el servicio, los artistas y por supuesto los usuarios. Por un precio muy asequible accedemos a los contenidos que queremos y además estamos pagando por ellos a su autor y al medio que nos los proporciona. Y hay que recordar que el año pasado Spotify fue la segunda fuente de ingresos de los sellos discográficos en Europa.

Un servicio, tres opciones

Como os he contado, a lo largo de estos tres años Spotify ha ido modificando sus términos de servicio y adaptándose a las necesidades de sus usuarios y a las suyas propias. En un principio se abrió sin límite de escucha aunque con publicidad. Más tarde se estableció un límite y tan sólo las cuentas originales podían hacer un uso ilimitado a través de lo que se llamó Spotify Free. Al principio también existía el famoso pase diario que permitía 24 horas ininterrumpidas bajo un precio aún más bajo, aunque lamentablemente esta opción desapareció.

Como ha habido bastantes cambios, voy a contaros las tres opciones principales que tenemos a día de hoy.

  • Spotify Open Heredero de Spotify Free, a día de hoy la versión gratuita de Spotify permite escuchar música con una limitación de 10 horas mensuales y también un máximo de 5 escuchas por canción. Este límite es progresivo, es decir, que si solo nos queda una hora de escucha hoy, no tendremos que esperar al siguiente mes para tener de golpe 10 horas más, sino que mañana habremos recuperado el equivalente diario en minutos.

    Limitaciones aparte, la modalidad nos permite escuchar las canciones completas sin interrupciones en ellas, aunque cada varios temas estaremos obligados a escuchar una cuña publicitaria. El servicio estará solo disponible en nuestro escritorio, y si queremos disfrutar de el en nuestros terminales móviles tendremos que irnos a la tercera opción.

  • Spotify Unlimited Como su propio nombre indica, la versión Unlimited de Spotify no aplica restricciones en cuanto a límite de horas o número de escuchas de las canciones. Se trata de una opción muy asequible, 4.99 € o $ al mes que nos permite además disfrutar de la espectacular librería musical sin ningún tipo de interrupciones. No habrá cuñas publicitarias después de las canciones.

  • Spotify Premium Premium significa la experiencia Spotify al completo. Y eso se traduce en poder disfrutar de toda la música que queramos cuando queramos, sin ningún tipo de interrupción publicitaria, de nuevo a un precio realmente competitivo –actualmente 6.99€ al mes en España durante 6 meses–, y además con la posibilidad de poder disfrutar del servicio desde nuestros terminales móviles.

    Las diferencias con la versión Unlimited no quedan únicamente en el uso del servicio a través de Android o iOS, sino que además tenemos la posibilidad de crear listas de reproducción offline en ambos ámbitos, es decir, la posibilidad de descargar la música para consumirla a través de Spotify a pesar de que no tengamos conexión. Se trata de una muy buena idea de cara a guardar nuestros álbumes favoritos, o de hacer frente a problemas como el consumo de datos en las tarifas 3g.

¿Merece la pena?

¿Merece la pena contratar? Bueno, aunque llevo años disfrutando de la experiencia completa gracias a Spotify Premium, he de decir que depende de vosotros. ¿Os encanta la música y no podéis vivir sin ella? Si la respuesta es afirmativa, rotundamente si. Por el contrario, si sólo disfrutáis de ella esporádicamente, tal vez la opción gratuita sea suficiente, aunque seguramente después de probarla os planteéis contratar el servicio.

Llegado tal punto, os preguntaréis cual de ellos obtener. La opción Unlimited puede ser muy buena para gente que no disponga de un smartphone o no necesite llevar Spotify en su bolsillo. La gran ventaja de esto es tener una tarifa de datos y disfrutar de la canción que queráis cuando queráis y donde queráis. Si es vuestro caso, os recomiendo encarecidamente que contratéis Spotify Premium.

Os pueden surgir dudas respecto a velocidad y calidad del servicio, pero os puedo decir que una conexión de 128kbps es suficiente para disfrutar de un servicio sin interrupciones, por supuesto siempre dependiendo de la calidad de señal y de vuestro propio operador móvil. Spotify Mobile se ofrece en dos calidades, 96kbps y 128kbps, y ambas son opciones excelentes de cara a disfrutar de nuestra música a través del terminal móvil, incluyendo la de 96kbps, que viene activada por defecto. Es importante mirar los datos del operador, ya que en muchos casos si disponéis de una tarifa plana, la velocidad se reduce llegado a un límite. En mi caso esta velocidad es de 128kbps, aunque hay operadores que bajan hasta los 64kbps, algo que no os permitiría disfrutar del servicio de streaming desde vuestros móviles.

Personalmente, y si sois nuevos, os recomiendo que probéis por la opción gratuita. Si sois amantes de la música, seguramente no tardéis en haceros con alguna de las dos versiones de pago, ya que descrubriréis que el servicio es practicamente perfecto.