Estamos a menos de 24 horas para el gran día, la esperada hora en que veamos a Tim Cook deslumbrarnos a todos. Apple tiene esa capacidad de deslumbrar y transportar al usuario a un mundo de expectación e ilusión difícilmente comparable a cualquier otra empresa tecnológica. ¿Lo hará bien Tim? Sin duda, recordemos que Apple no es solo Tim al igual que no era solo Steve, detrás hay un enorme equipo de ingenieros, analistas, ejecutivos, diseñadores, etc. que llevan años haciendo su trabajo de manera impecable y por ello podemos concluir que la keynote de mañana no defraudará.

¿O si? Llevo haciendo coberturas en este blog desde inicios de 2009 y os puedo asegurar que las presentaciones de Apple no defraudan… transcurridos unos meses, porque el sabor inicial suele ser agridulce. En general las imágenes de nuestra mente siempre suelen ser superiores a la realidad. Pero esto no sucede solo con Apple sino en cualquier ámbito de nuestra vida. Por norma general la imaginación va más allá obviando problemas y elevando las expectativas a unos niveles inalcanzables.

Aún recuerdo las semanas previas al iPad, todos se atrevían a hablar de un Mac con pantalla táctil y sin teclado, pero cuando se vio que el iPad no era más que un iPhone aumentado muchos se echaron las manos a la cabeza hasta que probaron el tablet y cambiaron de opinión. Recordemos lo siguiente: Apple no vende productos, no vende software, no vende hardware, no vende diseño, vende experiencias de uso, entornos amigables en los que desarrollar nuestras actividades digitales.

Por eso es probable que el evento de mañana nos desilusione inicialmente. Esto podría ocurrir si solo un iPhone 4S es presentado con un diseño semejante al actual. Como pudimos comprobar por nuestra encuesta, muchos se retraen de adquirir un modelo que se parece en forma al iPhone 4 pero con esa opinión olvidan de nuevo que lo que importa realmente no es la novedad del diseño, sino la experiencia de uso, el interior.

La gama iMac por ejemplo lleva algunos años sin renovarse, algo parecido ocurre con la gama MacBook Pro, y eso no quita que cada año se vendan millones de Macs. Apple no es una empresa que actualice el exterior tan rápidamente como el interior. Y esto tiene su lado positivo, ventajas que vamos a explicar con un ejemplo externo de una marca automovilística conocida, Audi. Los automóviles de Audi no son máquinas que actualicen su diseño demasiado a menudo, por poner un caso, el Audi A3 apenas ha sufrido cambios desde el 2003 que fue presentado, otras marcas en ese período han rediseñado sus propuestas en varias ocasiones.

Pero es que hasta las actualizaciones de diseño de esa marca alemana no introducen demasiadas novedades, no son modelos que rompan con la línea anterior. Por eso cuando vemos un Audi desde lejos, sabemos que es un Audi, no hay ninguna duda, aunque se trate de un modelo antiguo. Y el hecho de que se conceda tiempo de modificación a modificación no solo concede unas líneas conocidas a la propia fábrica, además es una gran baza para el propietario del auto, sabe que podrá venderlo mucho más fácilmente que otro cliente con un coche de líneas caducas.

Bajo este prisma debemos entender que Apple no vaya a actualizar el diseño del iPhone futuro (si es que finalmente escoge ese camino y no se presenta iPhone 5), en Cupertino seguirán vendiendo experiencias. Cuando el nuevo iPhone con procesador A5 sea presentado y a las pocas semanas veamos infinidad de juegos y aplicaciones avanzadas estrujando toda esa capacidad gráfica y de cálculo, cuando observemos el funcionamiento del reconocimiento de voz en iOS 5 aprovechando el aumento de memoria RAM, cuando comprobemos el magnífico resultado de las fotografías y vídeos con esa nueva cámara de 8 megapíxels y grabación en 1080p… entonces dará igual que el iPhone 4S se parezca en forma al iPhone 4, porque no compramos para presumir de nuevo modelo, compramos para usarlo.

Por todo lo anterior, no soy de la opinión de que Apple deba cambiar a la fuerza de líneas el nuevo iPhone. El modelo actual ha satisfecho con creces nuestros gustos, posee unas formas diferentes al resto y una composición muy original. A pesar de que se le ha achacado problemas con los vidrios protectores traseros y delanteros, son muchos los que no hemos tenido ningún percance con ellos. La única razón por la que me hubiese gustado un nuevo modelo diferente es la incorporación de una pantalla más grande que la actual pero no es una característica que guste a todo el mundo, y además para esos casos siempre queda el iPad.

En definitiva, como tantas veces habremos escuchado, lo que importa es el interior. El exterior se degrada, cambia, pasa de moda, pero el interior convierte a un gadget cualquiera en una verdadera joya, un deleite en su uso, y eso es lo que ocurrirá mañana, sea que nazca un iPhone 4S, un iPhone 5, o ambos.

Imagen: Madspeitersen