Bonito y muy explicativo el gráfico que hoy os adjuntamos, donde se puede apreciar claramente el sempiterno problema de Android: esas desactualizaciones de terminales que nos lleva a los usuarios por la calle de la amargura, y que aunque sólo sea por esto, nos hace mirar con envidia a nuestros amigos poseedores de un iPhone.

En la imagen podemos ver una comparativa en cuanto a actualizaciones entre modelos de iPhone y Android, y donde el color verde (el que debería salir para mostrar un proceso de actualización correcto) sólo aparece de forma uniforme en los modelos de la manzana:

Resumiendo los datos, básicamente vemos que más de la mita de terminales no tuvieron soporte dentro del mismo año de compra. Además, más del 70% de móviles no corren Gingerbread, a pesar de ser una versión que en Diciembre cumplirá un año de vida. Y, por supuesto, prácticamente ninguno va a tener Ice Cream Sandwich.

Cierto es que hay que tomarse los datos con cierta mesura, y es que los Androids indicados son de gama media (¿dónde están el Samsung Galaxy S o el Motorola Droid 2?), con lo que el interés del fabricante en actualizar sus modelos nunca será el mismo que para sus gamas altas, mucho más caras y rentables. Y no menos cierto es que con la espectacular variedad de fabricantes y modelos que han acogido en los últimos años Android como sistema operativo, es prácticamente imposible conseguir una uniformidad a la hora de tener todos los terminales a la última.

De acuerdo, os lo compro. Son dos puntos básicos a tener en cuenta. Pero todo esto se me viene abajo cuando cojo mi HTC Desire de Vodafone, un smartphone con un año y medio de vida y con unas características aún francamente elogiables, y que sigue anclado con su versión Froyo 2.2, esto es dos versiones por detrás de la ultimísima ICS.

Sabemos que la culpa no es de Android, que está haciendo muy bien las cosas sacando versiones nuevas en periodos menores a 12 meses. El problema es de esos fabricantes que se han metido de lleno en la carrera por sacar cuanto antes aquel terminal con unas características más espectaculares que ningún otro.

¿Para que voy a actualizar un Desire, si esa inversión de dinero puedo destinarla a lanzar los modelos Desire Z y HD que se venderán como churros? ¿Para que cuidar mis Sony Ericsson X10 si con ese dinero saco un Xperia Play o un Arc con los que obtener unos buenos ingresos?

En resumen: ¿qué más da tener contento a los usuarios que en su día confiaron en mi marca, si puedo conseguir a muchos nuevos compradores hipnotizándolos con smartphones de características deslumbrantes?

Es posible que a los usuarios de Androids de gama media les traiga sin cuidado si al cabo de un año pudieran actualizar su SO para conseguir algunas características nuevas que ni conocen ni valoran. Pero a aquellos que se gastan un dineral (o contratan una tarifa plana de 50 €/mes) en un Galaxy S II, un Xperia Play o un Sensation, ciertamente valoran en gran medida el hecho de no tener un smartphone desfasado al cabo de un año de vida. Y no me vale la «trampa» de rootear, yo quiero mi terminal actualizable tal cual viene de fábrica, sin tenerle que meter mano ni perder la garantía (o no).

Así que desde la humildad de este blog, los androides de pro rompemos una pequeña lanza para que los fabricantes intenten cuidar un poco mejor a aquellos clientes que un día decidieron confiar en ellos, adquiriendo un producto de su marca. Señores Samsung, HTC, Sony Ericsson, Motorola, etc… créanme, inviertan en esto, a la larga lo agradecerán.