Como en la mayoría de ocasiones que Vint Cerf habla sobre el futuro de la red, de sus palabras siempre salen reflexiones más que interesantes. Cerf habló hace unas horas para un grupo de jóvenes en Londres sobre el futuro de Internet y el siguiente paso que a su modo de ver llegará. El hombre de 68 años, hoy parte del entramado de Google, es una de las voces más influyentes para hablar de futuros conceptos.

Pensemos que se trata de alguien que en la década de los 70 comenzó a trabajar en las formas para transferir paquetes de datos entre ordenadores y redes, lo que hoy conocemos como TCP/IP. Hoy además de Google, Cerf participa con la NASA en un proyecto de ampliación de la red en el espacio.

El coloquio que tuvo lugar con estas jóvenes promesas (se trata del proyecto Generation Genius), respondió a cada una de las preguntas de los chicos y habló sobre su pasado, la curiosidad que siempre le invadió por el conocimiento así como las claves sobre lo que sería el futuro de la red. A juicio de Cerf, Internet está destinado a llegar al espacio con nuevas propuestas. Les dejo con parte de sus reflexiones:

No soy millonario, pero me no puedo quejar… Tenéis que pensar como niños, donde la curiosidad debe ser la base principal. Esta es la única forma de saber como funciona el mundo. A mí me ocurría algo parecido, mi curiosidad era enorme por la ciencia y la ingeniería desde que tenía 10 años.

Sobre el futuro de la red, me imagino una Internet Interplanetaria que usará naves espaciales para completar misiones que creen la columna vertebral de la próxima evolución de la red. Suena a ciencia ficción, lo sé, pero la ingeniería está convirtiendo la ciencia ficción en una realidad.

El futuro más cercano en la Tierra está definido claramente por el mundo móvil. El futuro de la red pasa por ahí y la conexión entre estos dispositivos se volverá más y más importante. La red, aunque ya lo hace hoy, podrá convertir a la práctica totalidad de electrodomésticos en inteligentes, todos habilitados por Internet. Ojalá pudiera volver a tener ocho años, porque realmente me encantaría saber lo que ocurrirá dentro de 50 o 60 años