Ha sido una firma de seguridad, Samy Kamkar, la que ha dado la voz de alarma afirmando que los teléfonos con Windows Phone 7 pueden transmitir la ubicación de los usuarios sin su permiso explícito. Según el análisis expuesto, la aplicación de la cámara envía la ubicación del dispositivo, incluyendo la latitud y longitud o el identificador único, a Microsoft, incluso cuando el usuario no ha dado permiso a la aplicación para hacerlo.

El resultado, una demanda colectiva a través de la firma de abogados Tousley presentada en la corte Federal de Seattle donde se informa de que Microsoft habría diseñado de manera intencionada el software de la cámara para poder ignorar los pedidos de no rastreo de los usuarios.

Un nuevo caso que se viene a juntar al ocurrido hace unos meses con el iPhone de Apple. En ese momento se acusaba a la compañía de recolectar una serie de datos de ubicación que se guardarían durante al menos un año. Apple finalmente emitió un parche para corregir el problema. Desde entonces han sido muchas las voces que critican los sistemas móviles de geolocalización con la propia privacidad de los usuarios, ya que se piensa que son utilizados para temas de marketing y publicidad.

Con esta demanda colectiva se busca una indemnización y una medida cautelar ante lo que consideran un engaño, ya que la propia Microsoft llegó a declarar ante el Congreso (o desde su misma web) hace unos meses que la recolecta de datos solo se aplicaba con el consentimiento de los usuarios.