Fueron muchos los que lamentaron el cierre de la fábrica de películas Polaroid, allá por el 2008. Algunos se resignaron a no poder tomar más fotografías instantáneas con sus cámaras, otros se prepararon para atesorarla como una antigüedad, pero otros, más valientes, decidieron luchar contra la decisión de la empresa de dejar de fabricar ese elemento fundamental que les permitía nuevas formas de expresión. Así es como nació The Impossible Project, destinado a salvar el arte de las Polaroid, cueste lo que cueste.

Los miembros del proyecto, fundado por Florian Kaps, André Bosman y Marwan Saba, compraron el equipo necesario para fabricar la película, pero esta vez a través de materiales nuevos que inventaron ellos mismos. Básicamente, y como se jactan, The Impossible Project salvó unas 300 mil cámaras Polaroid de convertirse en obsoletas piezas de museo que no podrían tener uso en la vida cotidiana. Así, este proyecto también “salvó” a la fotografía instantánea analógica.

Actualmente, Polaroid se dedica a explotar otras de las ramas de su empresa, pero en el año 1948 lanzaron su primera Land Camera, que le permitía a las personas tomar fotografías instantáneas sin necesidad de revelar en un cuarto oscuro los negativos.  Aunque la primera cámara instantánea había sido inventada en 1923 por Samuel Shlafrock, su uso se popularizó gracias al producto de Polaroid, y las cámaras instantáneas se comenzaron a conocer por ese nombre.

Otras empresas se aventuraron poco tiempo después a producir sus propios equipos, como Fujifilm, pero Polaroid permaneció siendo la más importante del mercado. Por eso, la noticia de la discontinuación del producto en 2008 fue un golpe para muchos. La empresa cerró tres fábricas y despidió a 450 empleados, mientras que familias alrededor del mundo guardaban en sus closets sus cámaras y recurrían a equipos digitales propios de la época.

Por suerte, en una de esas mismas fábricas cerradas se encontraron Florian Kaps y André Bosman, y decidieron rescatar a las Polaroid de su hundimiento. Hoy en día, Impossible nos dice que «el futuro es analógico», y piensa desarrollar más películas a todo color en diferentes tamaños. También son ambiciosos y están trabajando en el diseño de una nueva cámara, que se enmarca dentro del subproyecto Beyond Impossible. También se encuentran colaborando con fotógrafos de alrededor del mundo para crear una colección que describa la magia de la fotografía instantánea.

En sus dos espacios de proyecto, uno en Estados Unidos y otro en Tokyo, Impossible comercializa sus productos, que además de cámaras vintage, son fundamentales para la práctica de la fotografía con Polaroids. Sus películas, Silver Shade y Color Shade, están fabricadas con nuevos químicos que fueron encontrados después de un año de experimentación y mucho trabajo en equipo.

Seguramente los miembros de The Impossible Project son los héroes de varios fotógrafos. ¿Y qué tal ustedes? ¿Todavía logran conseguir películas para sus Polaroids? Si no es así, los invitamos a recorrer el mundo de Impossible.

Foto: From Me To You