Muchos de nosotros aún estamos consternados por la noticia que asaltó ayer noche las primeras portadas de la blogosfera. En efecto, Steve Jobs deja su cargo como director ejecutivo de la compañía, o CEO (chief executive officer), como se suele decir en inglés. En los siguiente minutos han sido muchos los maqueros y no maqueros en acercarse al blog y opinar, incluso, por qué no decirlo, algún que otro lector nos ha enviado correos directamente para mostrar su parecer.

Puesto que ya hay cierto lapso de tiempo desde que se produjo la noticia, quizás haya llegado el momento para ahondar en las causas y las posibles consecuencias de esta decisión, un tema que iremos abordando en sucesivos posts. Por nuestra parte en esta primera toma de contacto vamos a analizar lo que supone el cambio de papel que va a asumir Jobs a partir de este mismo momento.

Es necesario recordar que Steve Jobs no se marcha del todo, ni siquiera en parte, como dijimos ayer Steve Jobs deja su puesto como CEO pero seguirá perteneciendo a la junta directiva, y ya no solo como un miembro más de esta, sino como su presidente, por lo que seguirá tomando decisiones e impulsando bajo otro ángulo las labores y desarrollos de la compañía. Por otra parte Tim Cook pasa a ser el nuevo CEO en Cupertino.

Quizás ante este asunto uno podría preguntar cuáles son las diferencias entre estos dos cargos. En primer lugar hay que decir que no es una práctica aislada y singular sino que este tipo de movimientos tienen lugar en multitud de ocasiones en empresas grandes que se enfrentan a una sucesión o a una etapa diferente en su desarrollo. Por poner solo dos ejemplos, cuando Bill Gates dejó su cargo como CEO de Microsoft en el año 2000 para dejarle el puesto a Steve Ballmer el proceso fue exactamente el mismo, Gates pasó a ser presidente de la junta y Ballmer el nuevo CEO.

Otro ejemplo más tuvo lugar en AOL ese mismo año cuando se unió a Time Warner, el CEO de AOL Steve Case pasó a ser el presidente de la junta en la nueva corporación mientras que el archiconocido Gerald Levin CEO de Time Warner se convirtió en el nuevo director ejecutivo de la empresa fusionada. Hasta ahora en Apple el papel de CEO y presidente de la junta había estado recayendo en la misma persona, es decir, Steve Jobs pero obviamente el rol que cada puesto desempeña es muy diferente.

El CEO es la persona que toma las últimas decisiones en la empresa y aunque delega muchas responsabilidades permanece como persona con más autoridad en la compañía. Se encarga de escoger el rumbo de la compañía referente a la competencia, innovaciones, mercados en los que entrar, compañías con las que colaborar o a las que comprar, etc. Además tiene la facultad de promocionar a nuevos integrantes de la junta o corporación ejecutiva, aunque estos al final sean elegidos por los inversores.

En cambio el presidente de la junta o chairman, nuevo cargo de Jobs, está más centrado en gobernar y gestionar las actividades de una estructura ideada para defender los intereses de los inversores. Se preocupan especialmente por la estabilidad de la empresa así como su rentabilidad. Es por eso que la junta en último término aprueba o desautoriza determinadas decisiones del CEO.

Jobs en su cargo de presidente se convierte en el miembro con más responsabilidad dentro de este órgano, pues será el encargado de gestionar decisiones, presidir las reuniones y coordinar la comunicación entre sus componentes. La junta realiza diversas reuniones a lo largo del año en las que Jobs estará presente para revisar objetivos, resultados financieros, y votar importantes estrategias propuestas por el CEO.

Es interesante hacer notar que cuando estas dos funciones recaen en personas diferentes pueden llegar a existir ciertas tiranteces en la compañía como resultado de que la empresa acabe teniendo dos personas que comanden su presente y futuro, es por eso que en multitud de casos la misma persona ocupa ambos asientos. El presidente puede ejercer una gran influencia en las estrategias de la compañía y como tal entorpecer el trabajo del CEO, mientras que el CEO puede intentar cambiar la composición de la junta para entorpecer el trabajo de su presidente.

Obviamente este no será el caso entre Jobs y Cook, dos personas que llevan muchísimos años trabajando juntos y que gozan de una magnífica relación. Es lógico suponer que Jobs ahora se convierta en una especie de consultor o consejero que exprese su opinión ante diversas situaciones a las que se enfrente la compañía mientras que Tim Cook gozará de la confianza necesaria por parte de la junta como para cumplir con su nueva función con la mayor de las tranquilidades.

Una cosa queda muy clara a la vista de lo anterior, a pesar de la tristeza que causa la noticia de ayer, Jobs no se va, tampoco nos ha dejado, aunque será extraño no verle como siempre lo hemos visto, la cabeza visible de Apple. Apuesto a que será Cook quien se convierta en el nuevo orador de las keynotes y además apuesto a que lo hará bien. Por un lado hay consternación, pero hay esperanza y nervios por ver qué ocurrirá a partir de ahora, saber qué es lo que nos tiene preparado la compañía de la manzana en esta nueva etapa.