Parece mentira: hace pocos días, se produjo el lanzamiento de la red social Photovine, una propuesta atractiva para compartir fotografías referidas a determinada temática, que desarrolló una compañía propiedad de Google. Si bien su concepto de plantar imágenes y ver como crecen recibió valoraciones muy positivas, lo cierto es que el servicio desaparecerá dentro de unos meses, según informaron en All Things Digital.

La historia es así: Google compró el año pasado la firma Slide, dedicada principalmente al desarrollo de aplicaciones para redes sociales y servicios de mensajería. Por ese entonces, todavía no había ingresado Larry Page a la compañía, quien impulsó una importante reorganización. Dentro de ella, Slide seguía funcionando de manera autónoma y bajo la dirección su fundador Max Levchin (quien en su momento también creó PayPal), aunque con el respaldo de Google a la hora de promocionar los productos.

Pues bien, como parte de estos cambios, Levchin decidió abandonar la compañía. Según el comunicado oficial, varias de las apps no poseen gran popularidad, mientras que otras no alcanzaron la repercusión que esperaban. De esta manera, será el fin de proyectos antiguos y otros más recientes, entre los que encontramos a Super Poke!, Disco y el flamante Photovine. Los aproximadamente 100 empleados pasarán a trabajar en otras áreas de Google.

Más allá de cuestiones institucionales, debemos tener en cuenta que varias de las propuestas compiten con servicios de la gran G. Por ejemplo, Photovine se superpone con álbumes fotográficos como Picasa o Panoramio, al igual que algunas de las funciones sociales pueden encontrarse en Google+. Y si hay una tendencia que se está volviendo más marcada en los últimos meses, es la de unificar servicios similares para potenciarlos.

Los usuarios, por su parte, tendrán la opción de descargar o exportar los contenidos generados a través de las distintas herramientas, con sólo ingresar a Slide.com. Si bien eso significa que el cierre será menos traumático, la decisión nos muestra claramente que a Google no le tiembla el pulso a la hora de cerrar líneas de negocio si no cumplen con las expectativas, por más innovadoras que puedan parecer.