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Hace aproximadamente un mes, estuvimos analizando en un par de notas cómo podría llevarse a cabo la migración de los puestos de trabajo de una empresa a escritorios basados totalmente en software libre. Primero estuvimos estudiando el contexto económico y temporal, es decir, una justificación económica que sustentase la decisión de migrar y, posteriormente, la pautas que podríamos seguir para poner en práctica el proyecto de migración. Lo ideal sería que pudiésemos migrar toda nuestra empresa, bueno, si así lo deseamos y, además, los datos económicos lo apoyan; sin embargo, no en todos los casos sería posible hacerlo y, posiblemente, tengamos que vivir en entornos mixtos.

Otro escenario posible, y tampoco sería muy descabellado, podría ser un entorno en el que se decide aplicar una transición mucho más suave, es decir, ir eliminando aplicaciones propietarias paulatinamente y, una vez se han eliminado en gran parte, proceder a la migración del sistema operativo hacia alguna distribución Linux con entorno de escritorio. Esta opción, sobre todo en entornos que tienen algunas dudas, puede ser la más interesante puesto que no supone un cambio radical y, desde el primer momento, se puede palpar el ahorro y estudiar la evolución y adaptación de los empleados a las nuevas herramientas.

Abordar un proceso de migración suave, lógicamente, supone que el plazo de realización aumente y, además, se tengan que definir más puntos de control. En estos casos, al igual que en la migración total, también tenemos que dedicar un tiempo a estudiar el funcionamiento de nuestra organización, entender los procesos y conocer las aplicaciones que los soportan. Para conocer cómo funciona nuestra empresa, además de observar a nuestros compañeros de trabajo, avanzaremos mucho si nos sentamos con ellos y les preguntamos por cómo trabajan en su día a día. Muchas veces, la gente que trabaja en el área de IT, tenemos una imagen preconcebida de lo que hacen nuestros compañeros y, seguramente, se nos pasen algunos detalles que, aunque no les demos importancia, para ellos son importantes. Una ronda de entrevistas, además de la observación, es lo mejor para abordar esta fase.

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Teniendo en cuenta que vamos a aplicar un proceso gradual, en la fase de prospectiva tecnológica tendremos que buscar aplicaciones que sustituyan al software propietario (al menos todo el que se pueda) pero con dos condicionantes: deben existir tanto en Linux como en Windows o, al menos, deben ser aplicaciones web. Quizás esté acotando demasiado el campo de búsqueda pero, por experiencia personal, creo que es mejor huir de la emulación en Wine porque, a veces, no funciona todo lo bien que quisiésemos y el usuario se termina enfadando. Es muy importante que el usuario vea cubiertas todas sus necesidades o, al menos, la gran mayoría de ellas porque, teniendo en cuenta que seguimos en un entorno Windows, en caso de no cumplirlas podrían pedir volver al estado anterior.

Lógicamente, en esta migración suave, el compromiso de la Dirección es importante y, en época de crisis, ahorrar es importante; sin embargo, si el personal no está contento y, aunque sea exagerado, atisban cierto riesgo de bajada de la productividad, podrían cancelar esta transición.

Por tanto, si recordamos los pasos que fuimos comentando en los dos artículos pasados, el proceso de migración no partirá de la elaboración de una maqueta, sino que instalaremos aplicaciones libres que sustituyan a las propietarias, migraremos los datos e iremos desinstalando el software privativo. Este proceso será iterativo y gradual, es decir, lo recomendable es ir cambiando aplicaciones poco a poco (conforme se vayan amortizando las licencias) y apoyar el cambio mediante la formación necesaria a los usuarios.

Llegará un momento en el que, tras la última iteración, hayamos migrado todas las aplicaciones de nuestros usuarios a soluciones totalmente libres. ¿Qué haremos entonces? Lo ideal sería sustituir el sistema operativo propietario y apostar por uno libre y, por tanto, elaborar una maqueta con todas las aplicaciones que hemos ido instalando. Pero, si por el motivo que fuese no pudiésemos dar este último gran paso, al menos estaríamos ahorrando un importante capital gracias al uso de aplicaciones libres y, desde luego, será algo que se note en los costes operacionales de la compañía.