Apple y sus rabietas; el conflicto con Samsung ha puesto a mucha gente de acuerdo con Cupertino, pero yo os expongo la otra cara de la moneda. Cuando ya creíamos haberlo visto todo, el señor Jobs y su séquito nos sorprenden con unas declaraciones abochornantes y una ridícula excusa para frenar a la competencia, que tiene un producto sólido y de una gran categoría. Cuando hablamos de Apple se supone que hablamos no solo de productos de una calidad casi sin parangón y un sistema extremadamente estable, sino de la elegancia en forma de gran compañía, y sin embargo, en los últimos años nos han demostrado que la pasta de la que uno está hecho puede transformarse hasta lo irreconocible.

Mi compañero Manu ha redactado una interesante reflexión sobre el tema de las patentes y el bloqueo que Samsung ha sufrido en gran parte del globo, siendo privada del derecho a vender sus productos, en los que ha depositado confianza, y una gran suma de dinero y recursos, evidentemente porque piensan que tienen un éxito comercial entre las manos, y sobre todo, por convicción en que su negocio es legítimo. La opinión de Apple es compartida por muchos de sus fans y consumidores que opinan que la firma tiene toda la justificación del mundo para bloquear las ventas de Galaxy Pad, y en otras circunstancias yo también estaría de acuerdo, pues es de recibo que los que copian flagrantemente un producto en el que se ha invertido mucho tiempo tengan que pagar por ello. Sin embargo hay un punto de desacuerdo entre Apple y el resto del mundo ¿Qué es una copia?

La clave no está en la definición, sino en la interpretación

Una copia es, por definición una reproducción o imitación de un original o un modelo. Por esta definición podemos deducir que la Galaxy Tab 10.1 es una copia de iPad y iPad 2, pues imita su “form factor” y sus capacidades. Pero por esta misma definición, iPhone es una copia de cualquier otro teléfono táctil que haya sido comercializado previamente, los balones de fútbol de distintas marcas serían copias unos de otros, y si me permitís la licencia, una gran película como Inception sería una copia de The Matrix a la vez que esta habría copiado a Dark City —siempre salvando las distancias— por poner algunos ejempos tan descabellados como el litigio entre Apple y Samsung. La linea entre copia e inspiración no es tan delgada como pueda parecer.

La interpretación que Apple hace de su producto implica que ningún otro fabricante puede crear una tablet de 9-10 pulgadas con formato rectangular y un marco en color negro, pues este tipo de dispositivo es de su propiedad. Pero ¿qué convierte a la Galaxy Tab, o al Samsung Galaxy S en copias de productos de Apple? el ridículo está servido. La interfaz, el diseño, las características… Los guardianes de Apple opinan que todo ha sido copiado, no solo por Samsung, sino por otras compañías también. No se puede dudar que de un vistazo rápido, es fácil decir que los dos dispositivos son similares, con un marco negro alrededor de la pantalla y un formato muy delgado, pero ahí se acaban las similitudes. La cubierta trasera es distinta, al igual que la situación de los sensores y cámaras, e incluso su filosofía como dispositivo de ocio personal.

Para pensar que cualquier tablet es una burda copia del dispositivo de la manzana mordida hay que verlo desde un prisma muy particular, en el que no solo los detalles importantes, sino cada nimio aspecto del producto debe ser exclusivo, y otro dispositivo que, incluso por casualidad o por mera inspiración, comparta cualquier aspecto de su diseño o funcionamiento con iPad es automáticamente una copia de este. Lo mismo pasa con iPhone y Galaxy S: No es que Apple la haya tomado con Samsung por mera vendetta comercial, existe un parecido innegable entre los dos smartphones, sin embargo el término “copia” es inadecuado, pues las diferencias son infinitamente más evidentes que cualquier parecido físico. En cuanto al diseño, ambos, iPhone y el teléfono de Samsung comparten un único botón físico en el frontal así como un marco cromado, y en la particular visión de el equipo legal de Apple, esto significa, por encima de cualquier otro aspecto, que se ha realizado una imitación ilegal de su dispositivo. ¿De verdad? En otro tema para nada relacionado, me ha gustado mucho el nuevo centro de notificaciones de iOS.

El circo de las patentes

Coincido con Manu en su opinión sobre los registros que las grandes firmas hacen. Las patentes —aquellas patentes genéricas, destinadas a mantener a otras compañías muy lejos de tu vista— son el ejemplo perfecto del peor modo de hacer negocios. El problema es que Apple se ha convertido con el tiempo en lo que uno menos podría imaginar, recordando al hipster por excelencia, Steve Jobs, un relajado CEO que simbolizaba justo lo opuesto a Microsoft. Él y su compañía han tornado en un “Troll de las patentes“, atentos al producto de más calado entre los dispuestos consumidores para escarbar y dar con la primera excusa banal que les permita tomar cartas “sobre el asunto”. Hasta que punto una patente es legítima es algo que ni la justicia es capaz de discernir, y eso da lugar a ridículos registros que facultan a compañías como Apple a blindar algo tan genérico como los gestos multitouch, que trajo de cabeza a Google durante bastante tiempo.

Reitero una vez más que es noble y justificable defender tu producto, tu medio de vida, de todas las maneras posibles, pero se me antoja casi nauseabundo leer declaraciones de Apple como estas, al respecto del bloqueo de la tablet de Samsung en Europa, usando términos excesivamente duros para con la compañía coreana, y el producto de la discordia:

No es ninguna coincidencia que los últimos productos de Samsung se parecen mucho a el iPhone y el iPad, desde el hardware hasta la interfaz de usuario e incluso el embalaje. Este tipo de copia descarada está mal, y tenemos que proteger la propiedad intelectual de Apple cuando las empresas nos roban las ideas.

Evidentemente Apple es una de las empresas más poderosas del planeta, y aunque lo ha conseguido a base de crear productos con los más altos estándares en calidad y diseño, ganándose la lealtad de sus usuarios, pretende quedarse en la cumbre rechazando balones, cuando estos son totalmente legítimos, escudándose en violaciones de patentes. Que iPad incluya una pantalla con el cristal por encima del marco ¿quiere decir que ninguna otra compañía puede sacar un producto sin marco en relieve? hemos llegado a un punto en que el colmo de lo bizarro se convierte en algo normal para grandes empresas, y si se permite, será el comienzo del final de la competencia justa. Apple no es la víctima en esta historia, pero sí pretende ser policía, juez y verdugo, frente a cualquiera que consideren una amenaza para su éxito comercial.

Como siempre, mis opiniones pueden pareceros tan ridículas como a mi me suenan los lloros de Apple, pero es nuestra opinión, la de los consumidores, la que debería contar para estas cosas, pues a la larga seremos los beneficiados o perjudicados en la calidad del producto que se nos ofrece. A mi no me parece justa la reclamación de Apple, aunque el sistema judicial parece darles, de momento, la razón, ¿Y a vosotros?