Era cuestión de tiempo que los de la manzana fuesen los siguientes en caer. Nos referimos claro está a la oleada de hackeos que de un tiempo a esta parte han sembrado el pánico en las más insignes corporaciones, con especial incidencia en el ámbito tecnológico.

Hace unas horas, los hackers publicaba un documento que dejó atónitos a todos cuantos en ese momento se encontraban en los cuarteles de Apple en Palo Alto: tenían ante sí un listado de nombres de usuario y contraseñas extraídas de uno de sus servidores.

El ataque se enmarca en la operación AntiSec, campaña que ha vinculado a las dos grandes facciones (por referirlas de algún modo) en el mundo hacker: Anonymous y LulzSec. Ambas se han atribuído la autoría del documento, que en lugar de mostrar datos personales de usuarios, expone 26 cuentas de correo administrativas (relacionadas con las encuestas de satisfacción que la compañía acostumbra a remitir).

Por Twitter, los hackers han justificado su ofensiva en ciertas brechas de seguridad detectadas en el software de la compañía, al tiempo que se han dicho «muy ocupados en todas partes«.

Hasta el momento Apple ha negado pronunciamiento alguno. Harían bien en estar preocupados. Éste ha sido un mero toque de atención a una compañía que bien pudiera ser el próximo gran objetivo de la comunidad.