La organización ha dado un paso casi lógico si pensamos acerca de su génesis y el protagonismo actual de Bitcoin. Hasta ahora, WikiLeaks aceptaba el pago/donaciones vía transferencias anónimas, todas imposibles de rastrear en la red. Pues bien, a través de su página en Twitter, la organización hace oficial las posibles inyecciones económicas a través de Bitcoin, la moneda digital que en teoría se muestra imposible al rastreo.

En Bitelia ya os hemos hablado de Bitcoin en alguna ocasión. Se trata de una moneda digital que se creó en el año 2009 por el japonés Satoshi Nakamoto. Bitcoin no está atado a una administración central de ninguna autoridad, por lo que desde hace poco tiempo ha crecido en popularidad, mostrándose como una fuente segura y fiable.

Sea como fuere, la moneda se encuentra en estos momentos en una dura disputa en Estados Unidos. Las autoridades han pedido prohibirla con la amenaza de un uso malicioso. Varios senadores de Estados Unidos hablan de relación con el narcotráfico y blanqueo de dinero. Por otro lado, su fiabilidad ha quedado en seria duda tras la noticia que mi compañero Randal nos contaba. Un robo de 25.000 BTC que equivaldría a casi un millón de dólares.

Volviendo a WikiLeaks, la organización apuesta por esta moneda por razones muy concretas. Los problemas que se ha encontrado en el pasado, los bloqueos a los que ha sido objeto por parte de muchas entidades bancarias se acabarían con Bitcoin. La moneda digital lleva de serie funciones criptográficas y almacena e intercambia sin la ayuda de los bancos, por lo que en teoría ninguna entidad podría actuar sobre WikiLeaks.

Veremos lo que ocurre a partir de ahora, una vez que WikiLeaks ha decidido dar este paso. En primer lugar, si parte de los Estados Unidos veía con recelo esta moneda, probablemente ahora la vean aún peor. El famoso grupo de hackers Lulzsec la utiliza como medio de donación. No creo que se tarde mucho en definir desde ciertos sectores a Bitcoin como la moneda del ciberterrorismo.