A principios de mayo un juez de distrito en Estados unidos dictaminaba sobre lo que terminaría siendo un fallo histórico para la historia de Internet, desvinculando por completo las direcciones IP de las personas físicas. La sentencia anulaba una demanda interpuesta contra miles de usuarios que habían sido acusados de acceder a sitios BitTorrent para descargar contenidos colgados de forma ilegal y contribuyendo a su distribución, y abría las puertas a sentar precedente y hacer que el derecho a la privacidad de los usuarios se respetase en futuros casos.

Muchos se preguntarán a que se debió el fallo, ya que si haces algo ilegal, debes apechugar con las consecuencias. El juez Harold Baker alegó la utilización de la conexión de uno de los acusados por parte de una persona ajena, un vecino que había logrado acceder a su red Wi-Fi y había logrado descifrar su contraseña. También se citaban otros casos, como la utilización de la red por otra persona de la casa o por alguien que pasara de visita, y muchos se preguntaban que pasaría en caso de que la red Wi-Fi se encontrara abierta y sin ningún tipo de protección.

Si bien no hay una sentencia explícita sobre redes abiertas, esta podría darse en los próximos meses gracias a un nuevo caso, actualmente pendiente en el juzgado de Indiana. El caso en cuestión esta presentado por Hard Drive Productions, una compañía que acusa a 21 personas de compartir contenido para adultos a través de BitTorrent. Como digo las investigaciones están todavía pendientes, y sin saber si el juez autorizará la cesión de datos personales que tienen los ISP o si la rechazará por los motivos que hemos visto en el párrafo anterior, uno de los afectados vio su dirección IP incluida en el listado de acusados y decidió escribir al juez.

En la carta el afectado explica al juez que en la mayoría de los casos éste tipo de demandas están dirigidas a negociar con el supuesto infractor, buscando obtener una compensación económica previa a un juicio que podría alargarse durante meses y que además podría acabar con los acusados en prisión. Por supuesto, la sentencia también podría acabar en no culpable, pero la acusación utiliza todas las medidas de presión posibles para hacer que el acusado llegue a un acuerdo.

Más tarde pasa a explicar que en su caso particular, dispone de una red Wi-Fi abierta, un hecho que evidenciaría un fallo en el tipo de sentencias que vinculan las direcciones IP con las personas físicas ya que literalmente cualquiera que este en el rango de la red puede acceder a Internet. Y es que tener una conexión wireless abierta no esta prohibido por la leyes, y compartir tu propia conexión a Internet es un derecho. Es algo que además se esta poniendo de moda, con cada vez más iniciativas tipo FON y routers que permiten tener una conexión privada y una pública al mismo tiempo.

Espero y le ruego que considere los intereses de los vecinos y su derecho a tener amigos que puedan utilizar sus portátiles sin tener que elaborar o firmar acuerdos legal y renuncias de derechos de cara a poder conectarse a Internet a través de una conexión compartida y de la misma IP

La carta completa puede leerse en TorrentFreak, y aunque aun no hay una respuesta oficial, otras partes implicadas ya se han pronunciado al respecto. Aunque admiten que todo lo dicho en la carta es lógico y correcto, el abogado Raphael Whitford insiste en que el juez podría verse influenciado por lo que llama activistas pro-piratería:

Es poco probable que la carta haya sido escrita por uno de los afectados. La querella fue archivada el 20 de mayo y la carta menos de dos semanas después, antes de que el demandante tomara acción alguna. Es difícil imaginar que uno de los acusados se haya topado con el anexo y haya podido identificar su propia IP en tan poco tiempo.

El acusado, siempre de forma anónima, respondió a estas acusaciones alegando que no sólo no pertenecía a un grupo anti-piratería sino que no estaba de acuerdo con la piratería, pero lo que no iba a permitir era que un grupo de empresas le chantajeara con posibles penas de prisión por un delito que él no había cometido.

Habrá que esperar a ver como se desarrollan los acontecimientos.