Richard_Stallman_by_Anders_Brenna_01

Ayer los países miembros de la UE se reunieron para consensuar un acuerdo político que permitiese la definición de una patente válida en todo el territorio de la Unión Europea, un primer paso en la regulación de los derechos de autor en el seno de la UE. Aprovechando esta reunión, Le Monde estuvo conversando con Richard Stallman que comentó su visión sobre los smartphones, los contenidos digitales o Spotify. Muchas veces, las declaraciones de Stallman se llevan a la tremenda, sin embargo, aunque el mundo no sea tan blanco o tan negro, creo que siempre es interesante leer algunas de sus reflexiones.

Damien Leloup, que fue quien realizó la entrevista, comenzó comentándole a Stallman la abrumadora proporción de servidores que utilizaban alguna distribución Linux o que usaban soluciones en software libre, por tanto, quizás podría considerarse como una gran victoria para el movimiento de impulso al software libre que él tanto ha defendido.

No son victorias permanentes. Lo más importante para garantizar la libertad de los usuarios es el ordenador personal y el teléfono móvil. No tengo móvil, son objetos de seguimiento, no quiero que el Gran Hermano sepa dónde estoy. El software de estos pequeños computadores debería ser libre y con un modelo que huya del software privativo. Incluso los teléfonos Android utilizan un sistema privativo para la gestión del transmisor radio. Y claro, este sistema puede controlar el micrófono del teléfono y puede acabar siendo un sistema para monitorizar al usuario.

La lucha de Stallman ha traspasado la frontera del software libre, es decir, que además defender la libertad del software se ha convertido en todo un abanderado de la privacidad, pasando de un discurso que demonizaba a Microsoft a atacar a compañías proveedoras de servicios como Google o Facebook.

Este es otro problema. Un servicio no es una aplicación y, claro está, no se pueden aplicar los conceptos del software libre. Para determinar si un servicio pone en riesgo la privacidad de los datos habría que plantearse dos preguntas: ¿el servicio puede beneficiarse de tener mis datos? ¿puede tomar el control de mi ordenador. Los usuarios se centran, con mucha frecuencia, en lo primero pero obvian lo segundo. Debemos rechazar el concepto del “software como servicio” que tanto se ha puesto de moda. El software puede ser libre pero eso no significa que sea bueno para el usuario porque puede perder el control de sus datos.

Al criticar el software como servicio, Damien Leloup le preguntó, directamente, por Spotify, un claro ejemplo de software como servicio en el que el usuario, tras pagar, accede a un servicio de streaming de música.

Spotify es una “esposa” digital, está basado en un software privativo y el usuario no puede controlar nada. […] Además, no quiero pagarle a los editores y discográficas, creo que esas empresas han adquirido los derechos de las canciones a través de leyes y acuerdos draconianos y todo este sistema debería ser destruido. Los músicos deberían percibir una retribución justa y no basada en indemnizaciones y cánonesm lo cual está bastante mal porque parece que hemos contraído una deuda por el mero hecho de escuchar música.

Sobre la pasada cumbre del G-8, Stallman arremetió contra las conclusiones de la cumbre que, básicamente, se centraron en proteger mejor los derechos de autor:

Los beneficiarios de estos derechos son las empresas y el poder que están adquiriendo es intolerable, habría que pararlo. Es una excusa para mantener un sistema injusto y obsoleto. En vez de protegerlos habría que sancionarles por los ataques contra nuestras libertades. El sistema de derechos de autor fue concebido para promover las artes impresas pero, a día de hoy, ha dejado de tener validez.

Finalmente, sobre la actualidad de la UE y su búsqueda de una patente extensible a todo el territorio de la Unión Europea, Richard Stallman no está lo que se dice muy de acuerdo con la idea:

Si la Unión Europea saca adelante su proyecto de patente única, la Oficina Europea de Patentes tendrá un poder ilimitado, desplazando al Tribunal de Apelación. Esta medida abre la puerta a las patentes de software, eso es lo que va a conseguir la Comisión Europea.

Después de leer las declaraciones de Stallman, creo que acierta de pleno con su visión sobre las patentes europeas y, sobre todo, con los derechos de autor y las entidades gestoras (que es un modelo arcaico). Sin embargo, con respecto al cloud computing y el software como servicio, está claro que la privacidad es un problema y uno de los reticentes que hacen que el modelo no despegue totalmente, sin embargo, también tiene ciertas ventajas ligadas a la operación/explotación y la eficiencia en el gasto.

Como de costumbre, las declaraciones de Stallman no pasan desapercibidas. ¿Qué opináis vosotros?