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Hace un par de años que sabemos que la Comisión Europea quiere garantizar la privacidad de los ciudadanos de la unión, cambiar el funcionamiento de las cookies y eliminar el rastreo de la navegación realizada sin el consentimiento del usuario. Esta medida estaba, conocida como la «Directiva de las Cookies«, formaba parte del último paquete de medidas sobre Telecomunicaciones que entró en vigor el mes pasado, así que Neelie Kroes, la responsable de la Agenda Digital Europea, ha sido bastante clara con las empresas de Internet y les ha lanzado un desafío: garantizar la privacidad de los usuarios a mediados de 2012 o volverá e impondrá nuevas reglas.

La «Directiva de las Cookies» tendría que estar en vigor en todos los países miembros de la Unión Europea desde hace un mes, sin embargo, la mayoría de los países no han cumplido plazos y no han sido capaces de transponer esta directiva dentro de sus legislaciones nacionales. La idea es simple, los usuarios deberán dar su consentimiento explícito para que una página web pueda almacenar las cookies y rastrear la navegación, eso sí, tendrá que informar al usuario qué datos se van a recoger y su finalidad.

Kroes le ha pedido a la industria que sea capaz de desarrollar un nuevo estándar para las cookies que sea respetuosa con la privacidad del usuario y, además, se adapte a estas reglas del juego. Por tanto, si la industria no es capaz de unirse y buscar un estándar viable, tanto la industria como el consumidor final se verán afectados.

Estoy preocupada por lo que está pasando: filtraciones de datos que afectan no a miles si no a millones de personas, redes sociales que desarrollan nuevas funcionalidades pero que tienen una configuración por defecto que expone a los usuarios, robos de identidad… Uno de los objetivos de la Agenda Digital es conseguir que el 50% de los europeos realice compras a través de Internet para el año 2015. Jamás podremos alcanzar esas cotas sin aumentar la confianza en la red.

Los borradores de estas nuevas cookies que no rastrean (DNT, do-not-track) ya existen y asociaciones de publicidad como EASA y el IAB han adoptado una serie de buenas prácticas y un marco que estandarice la forma de actuar de los anunciantes. Esta aproximación consiste en la instalación de un icono que permita activar, o desactivar, la publicidad y el rastreo. Pero la privacidad no sólo se ve amenazada por las cookies, las extensiones, o el rastro que dejan las configuraciones de los navegadores, también dejan datos que el usuario no es capaz de controlar.

Este es el motivo por el que hay que dar un enfoque algo más amplio a la tecnología DNT. El DNT ya se implementa en algunos navegadores y algunas empresas de la red indican que funciona. Sin embargo, esto no es suficiente porque existe una gran diferencia entre el compromiso de no almacenar el rastro que dejan los usuarios y el compromiso de no utilizarlo