En las últimas semanas, el grupo de hackers LulzSec acaparó la atención de los medios, a raíz de sucesivos ataques a los sitios web de distintas empresas y organismos gubernamentales. Si bien ayer les hablamos sobre las últimas acciones contra compañías de entretenimientos, esos no fueron los únicos blancos, porque también se guardó uno muy importante para el final del día: el sitio de la CIA.

Como ya ocurrió en otras ocasiones, el departamento de Inteligencia reconoció que sus servidores estuvieron fuera de servicio en las últimas horas de ayer, al mismo tiempo que la organización se atribuyó la autoría del hecho. De acuerdo con tweets publicados poco tiempo después, se trataría de una forma de apoyo a la causa de WikiLeaks.

Pero esto no siempre es así, porque muchas veces actuaron por pura diversión. Para ello, basta con ver el lanzamiento de un número telefónico donde cualquiera puede recomendar una web a hackear, que supo recibir entre cinco y veinte llamadas por segundo. Todo según los datos que fue aportando LulzSec por medio de Twitter, claro está.

Personajes impredecibles que buscan divertirse y entretener a sus seguidores. Quizás esa sea la mejor definición de los integrantes de este grupo que suma víctimas prácticamente a diario, aprovechando vulnerabilidades (a veces muy sencillas) o recurriendo directamente a ataques de tipo DDoS.

Según el análisis del director técnico de PandaLabs, Luis Corrons, LulzSec “se está convirtiendo en un gran problema, porque al final del día, estas personas logran cualquier cosa que se proponen”. Y su conclusión es muy clara: “todavía debemos recorrer un largo camino para proteger nuestros sistemas e infraestructuras”. Quizás el mejor ejemplo lo tuvimos con los sucesivos inconvenientes que sufrió Sony en una serie de subsidiarias pero, claramente, son muchos sectores los que deben aumentar las medidas de seguridad. Incluso, el mismísimo Gobierno estadounidense.