Filtrar o no filtrar la conexión a Internet es una de las cuestiones que más debate está generando en el ámbito de la Unión Europea. En el seno de las instituciones parece que se apuesta por filtrar, ya sea de manera global o instando a los operadores a hacerlo. La medida no está exenta de polémica porque aunque los Estados y legisladores parecen estar a favor, el ámbito de la justicia no lo tiene tan claro. El último país en plantearse la posibilidad de filtrar las descargas ha sido Francia, bueno, realmente lleva cierto tiempo planteándoselo sin embargo el Consejo Nacional Digital ha emitido una recomendación que no daría luz verde al proyecto y solicita una revisión del mismo.

La idea de Francia es la de bloquear las descargas de sus ciudadanos de “manera preventiva”, es decir, evitar que puedan descargar contenidos o aplicar “bloqueos de emergencia” sin mandato judicial y mediante un procedimiento administrativo. Este artículo 18 de la Ley sobre Medidas de Fomento de la Economía Digital (LCEN) lleva dando vueltas desde el año 2007 y aún no ha sido capaz, afortunadamente, de aprobarse, básicamente porque el Consejo Nacional Digital de Francia ve en él demasiada ambigüedad (si bien cuenta con el apoyo sin reservas de las entidades gestoras de derechos de autor del país galo).

Poco a poco, hemos ido conociendo los planes de cada uno de los Estados miembros de la UE y su posición con respecto a las descargas de contenidos. Llama la atención la disparidad de soluciones aplicadas en los distintos países y, en algunos casos, las posturas encontradas pero, si cabe, lo que más sorprende es que los países parecen no aprender de sus vecinos. Si una medida resulta fallida en un país y deciden cambiar el modelo, al poco tiempo, el país vecino opta por la misma opción fallida y, al final, acaba fallando también.

Veamos una foto de cuál es el Estado de algunos países miembros de la UE con respecto al filtrado de contenidos y descargas:

Italia

Italia es uno de los países que está a favor de filtrar los contenidos en la red, de hecho, lo aplica para evitar el acceso a la pornografía infantil y a los juegos de azar. Sin embargo, la aprobación de un Decreto, no hace mucho, podría hacer extensivo este filtrado a la descarga de contenidos y al tráfico P2P. Por un lado, según la legislación Italiana, los ISP son los responsables de las descargas de sus usuarios y, por tanto, deben tomar las medidas oportunas para que no circulen contenidos sujetos a derechos de autor de manera ilegal. Lógicamente, con un caldo de cultivo así, no es descabellado pensar que los proveedores de acceso a Internet comiencen a filtrar los contenidos de los usuarios. Por otro lado, a principios de año, el organismo encargado de la regulación de las comunicaciones consideró que YouTube, Dailymotion o Vimeo eran canales de TV convencional, es decir, debían filtrar contenidos en horario infantil, al igual que las TV convencionales.

España

El caso de España es uno de los más paradójicos de Europa. Con un sistema judicial que en más de una ocasión a apostado por la libertad de la red y ha sobreseído alguna que otra causa, el ejecutivo español se empeñó en lanzar la infame Ley Sinde que tras ser rechazada en el Congreso volvió al Senado, con algunas enmiendas, para ser aprobada. ¿Y qué trae esta Ley? La potestad para poder cerrar páginas web por parte de la Comisión de Propiedad Intelectual.

Bélgica

En Bélgica andan en pleno cambio de modelo. Recientemente, el parlamento aprobó la adopción de un modelo de respuesta gradual, como la Ley HADOPI de Francia, para buscar la concienciación del usuario antes de tener que aplicar medidas punitivas. De todas formas, Bélgica no está libre de filtrar los contenidos a los usuarios, de hecho, la asociación de proveedores de servicios de Internet del país y los departamentos de Justicia y Telecomunicaciones del gobierno han adoptado acuerdos para bloquear contenidos ilegales previa intervención judicial. Sin embargo la necesidad de un juez se disipa con el acuerdo que firmó la asociación de ISP con representantes de la industria musical; un acuerdo que permitiría el acceso a determinados sitios web que fuesen solicitados por la industria musical para preservar su negocio. Conocidas son las tarifas “planas” con límite de descarga que se ofrecen en este país o el caso de Sabam, que es la SGAE de Bélgica, contra Scarlet Extended.

Alemania

Alemania es otro país que está en proceso de adopción de nuevas medidas. En 2009 adoptaron un modelo de bloqueo (que en su origen estaba pensado para luchar contra la pornografía infantil) y que, poco a poco, se convirtió en una enorme lista negra, controlada por la policía federal, en la que, incluso, terminaban páginas que no debían ser filtradas. Al final, han terminado por abandonar este modelo y aplicar dos medidas. Por un lado, tienen en proyecto desarrollar su propia Ley de respuesta gradual, es decir, al estilo de HADOPI y, por otro lado, intentar luchar contra la piratería en origen, es decir, intentar cerrar los sitios que fomenten enlaces de descargas (aunque no queda claro cómo lo harán).

Reino Unido

El Reino Unido, actualmente, es uno de los países que está reflexionando sobre qué hacer. En 2008 bloquearon el acceso a toda la Wikipedia porque ésta tenía publicada en una página la portada del disco Virgin Killer del grupo Scorpions y, poco a poco, la intención de filtrar los contenidos a los ciudadanos ha ido perdiendo fuerza (sobre todo por el cambio del ejecutivo). La Ley de Economía Digital, que permite al gobierno definir actuaciones para poder filtrar la conexión a Internet de sus ciudadanos, se ha dejado de lado desde que David Cameron accedió al cargo con el apoyo de Nick Clegg. Actualmente los proveedores de servicios están negociando un acuerdo con las entidades gestoras de derechos de autor para articular los bloqueos. Los ISP consideran que tras un bloqueo debe existir la petición de un juez, sin embargo, las entidades de gestión consideran que existiendo una denuncia debería aplicarse el bloqueo “de manera preventiva”.

Sarkozy

Francia

El caso de Francia es bastante curioso desde mi punto de vista. El país presenta un modelo de respuesta gradual regulado en la Ley HADOPI (que tras un ataque ha tenido que suspenderse su aplicación) y que llegó a avisar a más de 100.000 usuarios. Además, quieren complementarlo con un “bloqueo preventivo” de las descargas, si bien esta propuesta no cuenta con informe favorable del órgano consultivo sobre Internet del país galo, por lo que intentarían localizar usuarios y, además, cortar las fuentes de las descargas que se verían sustituidas por un mercado de descargas legales incentivado por el propio Estado.

Holanda

Holanda, un país con una visión muy interesante de esta cuestión y que, además, apoya la neutralidad de la red, llegó a la misma conclusión que Alemania sobre el bloqueo de contenidos. Los proveedores de servicios de Internet, en una carta dirigida al Ministerio de Justicia, comentaron que:

El bloqueo de sitios web que contengan pornografía infantil si se basa, únicamente, en una lista negra no se puede considerar un método fiable y eficiente en la lucha contra la pornografía infantil en la red. No es un método eficaz al 100%.

La disparidad de Europa

Así que, en definitiva, Europa está dividida entre los que apoyan el filtrado, los que se lo piensan y los que les dejan “la patata caliente” a los proveedores de contenidos. Esta disparidad de visiones entre los países miembros también se traslada a las instituciones Europeas, por ejemplo, el Abogado General del Tribunal de Justicia Europeo, el español Pedro Cruz Villalón, considera que este tipo de actuaciones son incompatibles con los derechos fundamentales recogidos en la legislación Europea; sin embargo, Robert Madelin, Director General para la Sociedad de la Información, pedía a los ISP que filtrasen los contenidos para preservar los valores fundamentales.

¿Es Internet un campo que necesita ser acotado por un muro? ¿Deben actuar los operadores como puestos fronterizos que dejen pasar, únicamente, lo que algunos consideran oportuno? Internet es libertad y no creo que los Estados (o los organismos supranacionales) deban decidir lo que debo o no debo ver en la red, ya lo dijo la ONU, las leyes contra las descargas violan los derechos humanos.