El periódico del Reino Unido lanzó ayer a través de una editorial la idea de que las redes sociales como Twitter o Facebook deberían tener un filtro, un «arbitraje internacional» antes de que se publiquen los contenidos que se alojan y se pueda difamar contra las personas. Un mensaje como respuesta al último caso que se vivió este finde semana, con la demanda interpuesta por el futbolista Ryan Giggs a Twitter por las reiteradas noticias de un escándalos sexual que muchos usuarios lanzaron.

Los argumentos del periódico para lanzar esta idea se basaban en que tanto Twitter como Facebook son o se han convertido en un medio de convencional más, un medio masivo que en el caso de Facebook aloja a 500 millones de usuarios o «periodistas ciudadanos» y en el caso de Twitter 175 millones de usuarios.

Desde ese punto de vista, el periódico dice que, de la misma forma que los medios convencionales tienen a personal dedicado específicamente a discernir entre lo que se publica y lo que no, ambas redes sociales deberían aplicarlas también y no permanecer al margen de ley. En este caso hacen referencia a la imposibilidad de querer defender a la vez la libertada de expresión con el derecho a la intimidad. Otro argumento para que se produzca este cambio viene dado por los ingresos que precisamente generan ambos con los anunciantes que dirigen el producto a los millones de usuarios que tienen.

¿Y qué dicen las redes sociales de todo esto? Tanto Twitter como Facebook siempre han mantenido el mismo discurso. Ellos no dejan de ser la herramienta, una hoja en blanco que brindan de la que son los propios usuarios, cada uno individualmente, los que generan los contenidos alojados.

Creo que ambas partes se pueden entender, pero quizá tengan razón las redes sociales. No se puede condenar a la herramienta ni al que la ha creado, en todo caso, es el propio usuario y la manera en la que la utiliza el causante final de una actividad ilícita. Por otra parte, pedir un filtro a ambas, aún con una ley por delante, cuando cada segundo se generan miles de contenidos nuevos es poco más que una utopía.

En cualquier caso el periódico británico lanza la pregunta y el debate. A vosotros ¿qué os parece? ¿son Twitter y Facebook editores de contenidos y un medio convencional? ¿deberían de aplicar algún tipo de regulación sobre ambos?