No hay que engañarse; Hoy en día, casi todos los ensambladores hacen tarjetas gráficas de muy alta calidad, y el rendimiento base depende solo de la GPU seleccionada. Cuando nos ponemos a comparar tarjetas gráficas de fabricantes distintos basadas en el mismo chip, nos encontramos con rendimientos en la mayoría de ocasiones muy similares, y el decidirnos entre un modelo u otro depende más de nuestra predilección por una firma en concreto, que de la calidad del producto en sí.

Aquí es cuando entra en juego la habilidad del fabricante para atraer al consumidor con extras. Algunos lo hacen con software multimedia como reproductores DVD o herramientas gráficas, y otras, la mayoría, ofreciendo videojuegos. En este sentido, los fabricantes de tarjetas gráficas siempre han sido bastante generosos en sus paquetes retail, donde suelen incorporar uno o varios títulos para motivar al comprador a elegir su producto por encima de otros. Este es el caso de MSI, que en su nueva linea de tarjetas basadas en las GPU HD6000 de AMD ha decidido incluir en un pack un juego de muy reciente lanzamiento, el Colin McRae DiRT 3, que hace un uso exhaustivo de las ventajas de DirectX 11 para ofrecer los gráficos más avanzados al usuario.

Si compramos una HD 6850, 6770 o 6670 de la marca MSI a partir de Junio, nos encontraremos en su interior un código para descargarnos este juego de Rallies tan famoso, con las técnicas visuales más avanzadas en juegos de su categoría. La serie 6 de AMD se ha mostrado bastante efectiva en comparación con la anterior generación de ATi, y con la diversidad de modelos, consumidores de todo tipo pueden conseguir una GPU acorde a sus necesidades y expectativas sin tener que desembolsar un dinero extra. En concreto, la AMD Radeon HD6850 ha demostrado ofrecer un rendimiento bastante sólido en DirectX 11 comparable al de su homóloga de la competencia por precio y capacidades, la Nvidia GTX460, con un consumo eléctrico inferior, y una temperatura de funcionamiento más baja.

¿Extras o calidad?

Siempre hemos visto como estos productos, en su embalaje más completo, incluían un extra que los intentaba hacer desmarcarse del resto, pero, si eso conllevase un menor cuidado en la fabricación de la tarjeta, o unas especificaciones inferiores al del resto de tarjetas basadas exactamente en el mismo chip, ¿Todavía optaríamos por el regalo? Si sois jugadores entusiastas en PC cambiareis de GPU con cierta regularidad, y si tuvieseis que sacrificar 5 o 10 cuadros por segundo a cambio de recibir un interesante incentivo como en el caso de MSI, ¿lo haríais?