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El mundo de las patentes y los acuerdos comerciales es todo un entramado que, en algunas ocasiones, acaba por desembocar en situaciones bastante surrealistas. En alguna que otra ocasión hemos hablado de la rápida expansión de Android y cómo las proyecciones lo sitúan como líder indiscutible del mercado, quizás seguido por Windows Phone, pero lo que jamás se me hubiese ocurrido pensar es que las ventas de Android también generen ingresos para Microsoft. Increíble pero cierto, bueno, al menos eso ha comentado Walter Pritchard, una analista de Citigroup, que ha publicado un informe sobre Microsoft en el que incluye que, en virtud de un acuerdo entre la compañía de Redmond y HTC, por cada terminal Android de HTC que se venda, el fabricante tendrá que abonar 5$ (unos 3,5 euros) a Microsoft.

A primera vista puede parecer que esto no es para tanto y que, por tanto, no estamos hablando de una enorme cantidad de dinero pero, si pensamos en las ventas de terminales Android, se estima que Microsoft habría ganado unos 150 millones de dólares en virtud de este acuerdo, mucho más de lo que gana gracias a las licencias de Windows Phone 7 (unos 30 millones de dólares que provienen de 15$ de licencia por cada terminal vendido). En definitiva, a Microsoft la existencia de Android le sale muy rentable.

El origen de esta rocambolesca historia proviene de una reclamación de Microsoft relativa a los sistemas basados en Linux a los que considera que infringen una patente de Microsoft y, por tanto, infringen sus derechos de propiedad intelectual. Android, por tanto, no se escaparía de esta reclamación; pero Microsoft, en vez de atacar a Google, decidió atacar a los fabricantes que usasen Android. Con HTC llegó al acuerdo del royalty de 5$ por cada terminal pero, según parece, Microsoft andaría detrás de otros fabricantes de terminales para pedirles hasta 12,50$ de canon por cada terminal Android vendido.

Steve Ballmer ya comentó en una ocasión que Android no era tan libre como lo pintaban ya que tenía asociado una serie de patentes y cuotas que los fabricantes debían abonar, sin embargo, hasta ahora no se tenía idea alguna del montante económico de estas cuotas. ¿Y qué busca Microsoft? Pues, básicamente, ahogar a los fabricantes con estas cuotas para, así, forzar una situación en la que integrar Android en los smartphones deje de ser rentable y darle la vuelta al mercado. Está claro que Microsoft quiere «ser alguien de peso» en el sector del smartphone, algo que hasta ahora nunca ha podido conseguir, por eso buscó como aliado a Nokia y por esto, también, está asfixiando a los fabricantes.

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He de reconocer que esta situación se me hace muy extraña porque entre las razones que te llevan a adquirir un smartphone de Android está, precisamente, el decantarse por el software libre y huir, por tanto, de sistemas propietarios como Windows Phone, pero con esta espiral tan bizarra, al final, acabamos por ingresar dinero en las arcas de Microsoft.

Definitivamente, el mundo de las patentes es un entramado bastante oscuro.

Imágenes: MaximumPC y Business Insider