Los patrones moiré: qué son y como evitarlos

Los patrones moiré (o muaré, en español) es un artefacto producido en la imagen debido a la forma del objeto fotografiado y el método por el cual los sensores registran la luz. Suelen ser molestos en casos extremos y muchas veces imperceptibles, pero esta presente siempre que algún objeto cumpla con las necesidades para generar este efecto. Su nombre viene del francés y refiere a un tipo de tela de seda, algodón o fibra sintética con apariencia de ondas u “olas”.

Imaginen un faro de luz en una costa y un observador. El faro de luz emite un pulso lumínico cada cinco segundos y luego se apaga. El observador, por otro lado, cubre sus ojos por tres segundos y luego echa un vistazo por el mismo periodo de tiempo. Si pudiesen sincronizarse, el faro emitiría su luz al mismo tiempo que el observador mira, por lo que este ultimo anotaría que vio la luz. El faro se apagaría y al segundo numero 5 emitiría su haz de luz. En cambio, el observador, al cabo de tres segundos echaría otra mirada para encontrar que el faro esta apagado, por lo que anotaría que no vio ninguna luz. Continuando con este patrón de avistazgo, las emisiones y registros darían el siguiente resultado, tal como se explica en Photo.Stackexchange:

Faro de luz: +....+....+....+....+....+....+....+... -Observador: +++...+++...+++...+++...+++...+++...+++ -Resultados: +..+++.

Lo que para la programación del faro es un pulso constante cada un determinado tiempo, para el observador es un patrón bastante irregular. Esto es lo que sucede con la cámara y el patrón moiré. Un objeto que este compuesto por algún material con lineas con una separación similar a la que tiene su imagen proyectada en los fotoreceptores del sensor creará el mismo efecto. La siguiente imagen ilustra este efecto:

Evidentemente el edificio no fue construido así, con esa especie de estrella en el centro. Las lineas de las ventanas son todas rectas en ese edificio pero el efecto moiré hace parecer que estas tiene una cierta curva. En realidad, las lineas de proyectadas en el sensor le juegan una mala pasada. En este caso el observador no espera determinados periodos de tiempo, sino que en este caso observa en determinados espacios. Imaginen que en vez de un observador fuesen millones y cada uno miraría un pequeño milímetro de la realidad, tal como lo hacen los fotoreceptores del sensor. Cada uno vería una porción de la imagen y la unión de todas estas vistas haría una imagen. Pero, ¿que sucede con la luz que cae entre observador y observador? Si estos millones de observadores, ordenados en un cuadrado, estuviesen viendo una linea diagonal que los atraviese de esquina inferior a esquina superior, la imagen que formaría el conjunto de observadores no seria una linea diagonal, sino una especie de escalera, ya que cada entre el observador de la linea anterior y el de la superior, caería algo de luz que nadie vería.

Las cámaras lo que hacen para solucionar este problema es desenfocar ligeramente la imagen con un filtro de anti-aliasing. Esta diagonal entonces dejaría de ser una linea escalonada, para pasar a ser una verdadera diagonal, con el único inconveniente de perder algo de nitidez. Eliminar este filtro (que se encuentra por dentro de la mayoría de las cámaras) supondría una nitidez mayor, pero un efecto moiré mas acentuado. Por lo tanto, la única solución viable es evitar telas o figuras con patrones repetitivos muy pequeños. Por suerte estos patrones son visibles solo a grandes tamaños, por lo que si solo utilizas tus imágenes para verlas en Internet o imprimirlas en tamaños pequeños, el efecto pasará desapercibido.

Foto: Doug Kelly / DAK

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