Un iPad es sustraído de un coche en Israel, un coche es robado en Texas con un iPhone 4 en su interior. ¿Qué tienen en común estas situaciones? Ambas tuvieron finales felices gracias a la función Find mi iPhone (Encuentra mi iPhone) que poseen tanto los iPads como los iPhones vendidos actualmente por Apple.

Pero a veces no hay que irse tan lejos para comprobar su efectividad, pues hoy os traemos una anécdota que sucedió en un restaurante de Madrid el pasado domingo por la noche y que tuvo como protagonista al músico Nahúm García y su pareja.

A los veinte minutos de irnos, mi chica se da cuenta de que no llevaba el teléfono en el bolso y los dos recordamos con claridad que se lo había dejado en la mesa, pero cuando llamamos al sitio, la camarera que nos atendió nos dijo que no, que allí no se había quedado nada sobre la mesa, que se lo habrían robado del bolso por la calle. Le insistimos que sí, que se había quedado allí seguro, y se indignó muchísimo, dijo de que les estábamos llamando ladrones o algo.

Lógicamente la cosa no quedó ahí, sobre todo siendo que nuestro protagonista conocía de la característica de localización de Apple, que usó de inmediato:

Rápidamente, abrí la aplicación y pusimos los datos correspondientes de MobileMe, y localizó el iPhone en el restaurante. Fuimos para allá […]. Miramos en todos sitios junto a la mesa en la que habíamos cenado y no aparecía, pero seguía indicando que estaba allí, y así se lo hicimos saber tras escuchar de nuevo sus teorías de que se lo habrían robado del bolso por la calle, o que se le habría caído […]. Como seguían insistiendo en que allí no podía estar, les enseñé mi iPhone con la aplicación indicando que estaba allí, y me pareció que cambiaban la actitud. Después de unos minutos de seguir insistiendo el cocinero nos aconsejó que miráramos en el almacén, en donde se meten los manteles, por si al recoger la mesa se había metido ahí sin querer. En ese momento la camarera se puso a llorar y desapareció de nuestra vista. Fuimos con el cocinero al pequeño almacén, metió la mano y apenas sin tener que buscar, como si el iPhone estuviera lo primero de todo, voilà! Allí estaba.

Es interesante, ¿verdad? Quedaría por saber si realmente esto fue un intento de robo o fue sólo un despiste de los trabajadores del restaurante. Pero una idea sí está clara: a veces pensamos en una situación modelo del tipo «chico pierde iPhone y llama a la policía con la localización exacta dada por MobileMe» pero no es así en todos los casos. Tal como podemos aprender de esta experiencia, son muchos los métodos en que podemos utilizar la información de Encuentra mi iPhone para recuperar nuestro gadget. ¿Os habéis encontrado vosotros en un situación parecida alguna vez?

¡Gracias Nahúm por permitirnos usar esta historia personal!