En este blog hemos hablado en varias ocasiones de las grandes virtudes que posee el servicio de localización de Apple para encontrar los iPhones o iPads perdidos. Sin ir más lejos se mencionó cómo había ayudado a recuperar un iPhone perdido en Madrid. Sin embargo, hoy venimos a mostrar que, como con todo asunto, este es un sistema que hay que saber usar con cierta inteligencia, sin dejarnos llevar por las emociones del momento.

La historia que os traemos ocurrió en Lambertville ciudad de los Estados Unidos, ayer mismo. El protagonista de ella es Carl Ippolito un árbitro juvenil de béisbol quien al salir de arbitrar un partido se dio cuenta de que había perdido su iPhone. Por suerte su hijo poseía otro iPhone así que decidieron rastrear desde este la posición del extraviado mediante la función Find mi iPhone. El mapa indicaba unas calles cercanas.

Buscando por la zona dieron con un chico llamado Brent Johnson de 27 años, quien hablaba en ese momento por el iPhone en un callejón cerca de un almacén de madera. Así que, sin mediar palabra, Carl se abalanzó sobre Brent y aunque este trató de alejarse, Ippolito lo agarró de la camisa, echó al joven al suelo y le golpeó la cabeza y el cuerpo hasta romperle el mentón.

Y como os decíamos al principio, la noticia no sólo está en que este árbitro perdió totalmente el control, sino que al final todo acabó siendo un error. Ippolito se enteró más tarde que se había dejado el iPhone en el estadio así que el iPhone portado por el joven no era el suyo.

La moraleja de esta historia es más que evidente. Puede ser que Encuentra mi iPhone nos otorgue unas posibilidades magníficas para recuperar nuestro gadget, pero el buen juicio sigue siendo necesario, así como el control de uno mismo. Hay pasos casi obligatorios que hay que hacer antes de emprender una búsqueda meticulosa usando un mapa digital, algo tan sencillo como llamar al número extraviado o desandar los pasos hasta el lugar donde hemos estado anteriormente.

Imagen: Greenwichtime