Casos como el que nos llegan hoy nos vienen a decir lo terriblemente incoherente que resultan las leyes que intentan imponer los gobiernos. Melissa Lee fue una de las políticas más activas para que se acelerara la ley que promulga estos días Nueva Zelanda. Pues bien, la mujer acaba de ser «pillada» a través de un tweet que realizó el día antes a las votaciones desde su cuenta de Twitter infringiendo el copyright. En el mismo revelaba: «Escuchando la recopilación de grupos coreanos pop que me hizo un amigo«.

Similar en la forma a la ley Hadopi francesa, la regulación de Nueva Zelanda se basa en tres envíos, tres avisos antes de un corte de un período máximo de 6 meses para aquellos que vulneran los derechos de autor en la red. En este caso, la Ley se endurece aún más, ya que a diferencia de lo que lo que conocemos bajo el marco legal como «presunción de inocencia», en el país cambia a su sentido inverso, pasando a conformarse la ley a través de la «presunción de culpabilidad«, es decir, los ISPs podrán actuar sobre el ciudadano si existe reclamación (no hace falta demostrarlo) y este será culpable hasta que no demuestre su inocencia.

Dicho así suena terrible, pero quizá con el caso que se da hoy quede aún más en entredicho la gravedad de un despropósito de ley como la que nos ocupa. Que sea el propio miembro del Parlamento, una de las más firmes defensoras de una ley así, la que escenifique la sinrazón de la regulación tiene difícil explicación. Se me ocurre que, o bien esta señora no sabía lo que votaba, cosa que espero que no sea así porque resultaría aún más grave, o simplemente se trata de la realidad en la que vivimos, ese doble rasero de los políticos en firmar y configurar leyes que ni ellos mismos se creen. En la red no para de circular el siguiente vídeo donde Melissa Lee, un día después del «fatídico» tweet, comenzaba una encendida defensa por esta ley express creada:

Una noche antes, el tweet que la «delató» ponía lo siguiente:

Ok, Ducha… Lectura… y cama!!! Escuchando la última recopilación de grupos coreanos pop que me hizo un amigo. Gracias Jay

Lee ya se ha defendido, pero en contra de lo pudiéramos pensar, ahora modifica su discurso argumentando que compartir un CD o un DVD es un tema sensible. Creo que lo es sensible de verdad son las normas con las que se está regulando tanto la red como a los propios usuarios, normas en las que todos estamos en el mismo saco, incluidos los mismos políticos. ¿Le aplicarán a Melissa el primer aviso con la ley en la mano?