No hay día en que no nos levantemos sin una nueva adhesión al mercado de los pagos a través del móvil, y es que la mayoría de elementos del sector de la tecnología móvil van viendo como el NFC va a ser la revolución del 2012.

Hoy vemos como por una parte, Samsung y Visa informan de un acuerdo de cara a los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Si bien todo lo que sea favorecer los pagos NFC es algo que nos agrada, esta vez la verdad que la cosa tiene varios puntos grises. Y es que parece que la cosa implicará la adquisición de un móvil nuevo (Samsung, por supuesto) y también el uso de una tarjeta SIM habilitada por VISA. Algo raro esta doble imposición, teniendo en cuenta que supuestamente (y tal y como vimos durante la feria MWC), cualquier smartphone con el uso de una SIM con chip NFC integrado ya podrá utilizarse para pagar.

En cualquier caso, muchos criterios me parecen a mí como para que la gente haga semejante esfuerzo, aunque todo dependerá de lo «subvencionada» que venga la cosa. De momento, no se tienen más datos de a qué tipo de transacciones/comercios se aplicarán los pagos NFC, ni del modelo de terminal Samsung que formará parte de la operación (aunque algo me dice que será una gama mucho más baja que un Samsung Galaxy S II).

Por otra parte, vemos como también Amazon quiere posicionarse para conseguir su parte del pastel. Supuestamente, esta tienda online pretendería implementar la tecnología NFC en tiendas físicas a fin de dar servicios de marketing a sus clientes. Efectivamente, la cosa es tan poco clara como parece.

Mencionan el ejemplo de una prenda de ropa para la cual no encuentras la talla o el color correcto en la tienda física. Con el nuevo sistema, tendrías la opción de detectar si en Amazon sí se encuentra disponible lo que estás buscando. ¿Para esto no existe ya precisamente la aplicación Price Check para iPhone basado en códigos de barras o fotos?

En resumen, que en las últimas semanas vamos viendo como todos, absolutamente todos los elementos de la cadena de pagos (operadoras, bancos, sistemas operativos, tiendas, fabricantes, medios de pago) están interesados en participar en la revolución del NFC.

Eso sí, por el momento, en la práctica los usuarios aún vamos a tardar en poder vivirlo. Y es que todas las iniciativas que van implementándose aún deben tener su contrapartida en «la vida real». Y es que yo puedo tener el mejor smartphone del mundo, equipado con chip NFC y vinculado a la cuenta de mi banco… pero si cuando voy a la tienda, nadie se ha encargado de proporcionarles el dispositivo lector conveniente, ¿de qué va a servir? Y claro, la pregunta es obvia: ¿quién va a ser el valiente que va a subvencionar estos dispositivos para que después puedan aprovecharse todos los promotores del NFC? Es decir, ¿los bancos van a invertir montones de dinero en cambiar los dispositivos actuales lectores de tarjetas de crédito, para que las operadores se queden una parte del pastel sin haber tenido que pagar nada?

Permaneceremos atentos…