Google Apps

Convertirse en proveedor de cualquier administración pública es, además de un lucrativo negocio, un sello que otorga cierto prestigio a cualquier empresa y, por tanto, además de asegurarle ciertos ingresos, le abre la puerta a otros grandes clientes. Si trasladamos esta batalla a grandes proyectos y grandes administraciones, nos encontramos con Estados Unidos, cuyo gobierno adjudicó a Microsoft la implantación de Office 365 a todos los departamentos del gobierno federal, algo que no le gustó nada a Google y que intentó impugnar para forzar una licitación abierta. Según Google, Google Apps también cumplía los estándares de seguridad requeridos por la administración Obama, sin embargo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos, tras levantar el secreto en algunos documentos, ha hecho público que Google mintió sobre sus certificaciones de seguridad y, por tanto, no sería un producto seguro, quedándose descartada su solución.

La noticia, que procede del blog de asuntos legales de Microsoft, deja en muy mal lugar a Google por asegurar que su solución en la nube contaba con certificados que avalaban el cumplimiento de los estándares de seguridad del gobierno de Estados Unidos, algo que, al final resultó ser falso puesto que dichos certificados no existían.

Teniendo en cuenta que fue Google la que intentó parar la adjudicación «a dedo» a Microsoft de un proyecto que suponía la implantación y mantenimiento de una solución ofimática en la nube para más de 88.000 usuarios corporativos, la empresa de Mountain View se ha llevado un duro mazazo por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos, porque, aunque en su web se anunciase que la solución estaba certificada, realmente, la actual versión de la plataforma no había sido analizada y, simplemente, se mantenía el sello porque se consiguió con la versión anterior. Según los documentos hechos públicos, Google alegó que si la versión anterior, que era menos segura, obtuvo la certificación, la nueva, al ser mejor, debía mantenerla.

Por ahora, Google no ha comentado nada al respecto, supongo que es normal y, antes de comentar nada, tendrán que estudiar las repercusiones del informe que Microsoft ha publicado en su blog. En cualquier caso, la competencia es sana y la queja de Google y su solicitud de un procedimiento abierto para la adjudicación del contrato me parece algo muy loable, al fin y al cabo, cuanto mayor sea la competición, mayores beneficios económicos (en ahorro o en servicios) puede obtener la administración; sin embargo, esta metedura de pata alegando que se poseían unos certificados que, finalmente, no se tenían y, simplemente, se habían solicitado, podría suponerle a Google un portazo en la cara, al menos, frente a la administración estadounidense.