AppleWeblog Labs: HRT iStreamer

iStreamer de la casa HRT (High Resolution Technologies), es un conversor analógico-digital, de gran calidad, especializado en “reconstruir” las ondas de sonido procedentes de los formatos comprimidos de audio, grabados en dispositivos de Apple con conector dock o iDevices. Para entender qué es iStreamer y qué puede aportar a nuestros dispositivos iPad, iPhone, iPod o iPod Touch, primero tenemos que hacer un repaso a varios conceptos pues este es un dispositivo muy especializado, pero que aporta un gran ventaja para el audiófilo: una calidad de sonido en los formatos comprimidos muy superior a cualquier otro dispositivo.

Todos sabemos que los reproductores Apple, como muchos otros, funcionan en base a ficheros MP3 o AAC. Ambos ficheros se basan en la compresión del audio con respecto a una fuente de CD que incorpora toda la información de sonido del espectro digital creado. Representa la información en grupos de 16 bits de datos y a una frecuencia de 44.100Hz. En el caso del audio comprimido, respetando los bits y la frecuencia, se usan tasas de datos inferiores, que en los MP3 van desde los 32kbps a los 320kbps (normalmente) siendo cualquier audio con tasa de 128kbps o superior considerado aceptable y de calidad a partir de 192kbps. Notar que los algoritmos AAC son más óptimos y consiguen mejor calidad de sonido a misma tasa de datos que el MP3 (también es más moderno).

Audio comprimido

Pero, ¿qué se hace exactamente para comprimir el audio? Lo que se hace es utilizar una serie de algoritmos matemáticos sobre los datos digitales, para eliminar del espectro la información que nuestro oído no es capaz de captar (en teoría) consiguiendo un fichero digital de menor capacidad pero misma calidad de audio (en teoría, nuevamente). Determinados estudios afirman que un MP3 en tasas de datos de 192kbps, da la suficiente calidad para que sea virtualmente imposible distinguir si el sonido procede de un fuente de audio sin compresión o con esta. Las frecuencias que no podemos oír, son enmascaradas con datos planos que permiten aplicar algoritmos de compresión. Cuanto menor tasa de datos, más ruido se introduce, de forma que en las tasas de datos muy bajas (de 128kbps hacia abajo) el ruido puede empezar a ser captado por el oído (esa especie de crepitar o distorsión metálica que se oye en algunos ficheros mal codificados o de baja calidad).

Cuando oímos un fichero comprimido, pueden pasar dos cosas. La primera es que la onda se reconstruya en formato no comprimido, en tiempo real, pero las partes “eliminadas” del sonido queden tal cual, como dato vacío (el proceso más normal). Pero también puede pasar que tengamos algún tipo de algoritmo integrado en el paso de datos comprimidos a audio descomprimido, que permita “restaurar” parte de la información perdida en la compresión, a través de algoritmos de aproximación en la construcción de la onda de sonido sobre los datos que sí se conservan. La reconstrucción, como es lógico, nunca va a ser exacta, pues los datos perdidos no pueden volver a recuperarse. Pero sí se puede, en casos de chips o algoritmos de alta complejidad, restaurar los valores con una aproximación muy asombrosa y por lo tanto, recuperar o “emular” gran parte de los trozos de onda que se quitaron para conseguir la compresión.

Este último proceso, es el que realiza el dispositivo iStreamer. Un dispositivo DAC (chip de conversión de señales analógico-digital) que a través de unos increíbles algoritmos, es capaz de reconstruir en gran medida la onda original de un sonido comprimido, y dotar a este de gran parte del cuerpo y calidad sonora que pierde en el proceso de compresión.

Como hemos dicho, es cierto que la teoría dice que el MP3 es suficiente calidad (si está bien hecho y comprimido) pero lo que no puede negarse, es que hay gente con una especial sensibilidad hacia el sonido (los llamados audiófilos) que sí notan la diferencia en la falta de matices en el sonido y en la falta de cuerpo en las frecuencias: bajos/graves más irreales, de sonido más seco y con menos brillo, agudos que se rayan en los armónicos más altos y una ausencia de cuerpo y matices generales. Ese cuerpo y esos matices, que sí podemos oír en un concierto acústico o que se notan a la legua cuando oímos en un receptor A/V (home cinema) un audio en calidad HD de una película Blu-Ray.

Probando iStreamer

iStreamer es un dispositivo sorprendente, y preparado para ser conectado por tomas de audio RCA, a un amplificador que reciba con los brazos abiertos la decodificación del sonido procedente de nuestros iDevices, en muy alta calidad. El equipo de prueba en este caso ha sido un amplificador Onkyo HT-R940 con un set de altavoces 7.1, siendo todo el conjunto certificado THX en calidad de sonido. Se ha realizado la prueba de comparación de sonido, en salida de audio sin tratar (estéreo nativo de la fuente), así como en pruebas de tratamiento con los procesadores DSP (procesador de señales digitales) de sonido hacia sistemas Dolby Prologic IIx y DTS Neo en modo musical. Ambos modos transforman en tiempo real la onda de sonido de 2 canales, a un 7.1 o 6.1 (respectivamente) separando las frecuencias y repartiendo el sonido. Todo conectado con un cable RCA profesional, con liberación de oxígeno y apantallamiento de gran calidad. De igual forma, para comparar la calidad, se ha usado un dock Onkyo DS-A2X, con salida estéreo, con el fin de realizar la comparación en la onda de sonido generado por cada dispositivo.

La conexión de audio se realiza siempre a través de la toma dock inferior de, en este caso probado, un iPod Touch 1G, iPhone 4, iPad 1, iPod Classic Click-Wheel y iPod Nano 1G. Por lo tanto, es salida de audio digital en bruto (o bitstream) desde el iDevice conectado. El dispositivo decodifica el sonido con su propio DAC (no el del iDevice) y lo envía luego en analógico desde el dispositivo al que está conectado hasta el receptor A/V. Da exactamente igual qué dispositivo usemos, al ser envío de datos en digital un iPhone 4 hace el mismo trabajo e igual de bien que el iPod Classic Click-Wheel.

Las pruebas realizadas han sido con música orquestal, procedente de diferentes obras de música de cine. Se han usado piezas épicas con sonido más electrónico como “Inception” de Hans Zimmer, música orquestal más pura como “Star Trek” de Michael Giacchino o “Back to the Future” de Alan Silvestri, mezclas de sintetizado y orquesta como “Unbreakable” de James Newton Howard o música más intimista y de poca orquestación como “The King’s Speech” de Alexandre Desplat. También se han probado temas de artistas varios como Celine Dion, Josh Groban o Lara Fabian.

Nada más darle al Play en el dispositivo, la diferencia empieza a notarse. Lo primero que captamos es un importante refuerzo en los graves generales de toda la pieza, unido a los agudos más limpios y sin distorsión alguna. No ganamos el cuerpo de sonido que tiene un CD, pero la calidad del sonido y sus frecuencias reciben una mejora más que significativa. Comparado con el dock Onkyo, donde la música suena más normal, como suele oírse desde cualquier iPod, con el iStreamer es bastante fácil detectar que lo que estamos oyendo, no se oye igual en un lado o en otro.

iStreamer se adapta al tipo de música que se oiga muy bien e incluso evita la saturación de picos en la onda, atenuando en tiempo real dicho pico para dar más calidad al sonido.

En el caso de la música, por ejemplo, más intimista, donde hay espacios musicales que se rellenan con silencio o notas muy sutiles (“The King’s Speech”) es sorprendente notar el sonido de silencio limpio y sin distorsión en el ruido de fondo, cosa que sí sucede con la conexión normal o con auriculares en el propio iDevice.

La voz se redondea y toma más cuerpo y presencia, y en el caso de las orquestas, las notas más altas de las secciones de cuerda o las percusiones (grandes maltratadas de la compresión de audio) recuperan parte de su presencia y sobre todo, afinación en su sonido. Los bajos del tema “Visions” de la banda sonora de “Unbreakable”, con un ritmo muy al estilo del grupo musical new age Enigma, toman mucho cuerpo, rotundidad y presencia, pero sin enmascarar en absoluto a la orquesta, recuperando gran parte de la portentosa y magnífica mezcla del disco original. En MP3 el sonido pierde mucho en circunstancias como este disco, e iStreamer consigue una mejora bastante sustancial.

El trabajo con el DSP también es bastante mejor y mientras el dock Onkyo consigue una buena espacialidad, el iStreamer procesa mucho mejor las ondas, y eso se nota directamente cuando el receptor coge esa onda y la divide. La voz (en caso de haberla) o instrumentos principales, se dividen y localizan más claramente en la división de la onda.

Lo más curioso de comprobar, es como los ficheros de baja calidad (128kbps en AAC o MP3) son los que más agradecen estas conversiones y donde más diferencia se aprecia. En caso de uso de percusiones o notas muy agudas, ganamos nitidez sonora y un sonido mucho más limpio y menos roto y distorsionado, solucionando una de las grandes pegas que tiene el sonido comprimido.

Conclusiones finales

9/10

El iStreamer no es un dispositivo barato, pues su precio está situado a partir de los 149€, pero hemos tener en cuenta que es un conversor profesional, con una calidad excelente y que nos brinda la posibilidad de oír la música con mucha mejor calidad. Además, al tener su propia alimentación, nos sirve como cargador. Se conecta directamente con un cable dock-USB (incluido en el producto) y soporta audio en frecuencias de 32.000Hz, 44.100Hz y 48.000Hz.

Su diseño no es muy brillante, y es un poco tosco y metálico, pero la marca se quiere centrar en las posibilidades de su chip de decodificación. Por su diseño, no obstante, es muy factible el esconderlo detrás del equipo, por ejemplo, y sólo mostrar el cable de audio para directamente enchufar y disfrutar.

Un dispositivo de calidad profesional que os recomendamos desde aquí, pues merece la pena si valoráis y apreciáis la calidad del sonido. Nuestro agradecimiento a sound-pixel por proporcionarnos una unidad del dispositivo para probarlo y poder acercarlo hasta vosotros.

Gráfica de comparación de formatos de: Máquina del Tiempo

Más de: ANáLISIS, MúSICA
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