En mi país se acerca el invierno y eso en combinación de la mañana o madrugada significa un fenómeno natural digno de ser retratado: la niebla. Al principio la niebla puede ser confusa, al menos fotográficamente hablando, ya que en cierta manera se trata de un elemento que no nos permite ver correctamente la escena. En algunos casos, la niebla puede significar una sesión arruinada y algunas gotas de agua sobre la cámara, pero bien aprovechada, puede ser utilizada para crear contrastes de luz interesantes e imagenes intrigantes.

El escenario poblado de este fenómeno meteorológico limitara la visión que tengas del lugar, por lo que el resultado sera bastante misterioso y dependiendo de lo que encuentres en el lugar, podrás crear escenas de miedo y pánico. A continuación exploraré una serie de consejos por si un día sales temprano, cámara en mano, y te topas con esta condición climática.

No utilices el flash

Estrobistas, tapen sus oídos: el flash en estas ocasiones es tu peor enemigo. Salvo que quieras iluminar algún sujeto que este cerca de la cámara (y lo hagas con muy poca potencia) utilizar el flash en estos casos sera contraproducente. Solo conseguirás iluminar la niebla que te rodea y por lo tanto tendrás una preciosa foto sobreexpuesta. A menos que tengas un flash externo inalambrico que pueda disparar a una buena distancia, en este caso será inútil.

Aprovecha las luces presentes en el lugar

Si es lo suficientemente de noche y estas en una ciudad, es muy probable que te topes con algo de luminaria publica. Aprovecha todas estas fuentes de luz y compone la imagen focalizandote en ellas. Debido a la presencia de la niebla, las luminarias tomaran forma de pequeños soles, creando una poderosa sobrexposicion en el centro de la luz y una difuminación progresiva alrededor. Puedes crear el mismo efecto con las luces de los autos que pasen. No te preocupes si estas sobreexponiendo demasiado las luces; el efecto de la niebla suavizará este exceso de luz.

Utiliza creativamente las filtraciones de luz

Sea tanto a la noche o a la mañana, la luna o el sol crearan patrones de luz que se colaran a través de la vegetación o edificios presentes en el lugar. Debido a que algo de esta luz queda atrapada en estos objetos, se crearan interesantes haces de luz que puedes fotografiar. Un árbol es un excelente lugar para comenzar. Las hojas y ramas de este bloquearan azarosamente la luz dejando pasar ciertas partes y creando pequeñas columnas lumínicas. Puedes utilizar estas dinámicas para señalar o iluminar un sujeto u objeto particular.

Ten en cuenta que el contraste sera minimo

La presencia de la niebla hará que los detalles de los objetos sean mínimos y el contraste sera bastante bajo. Dependiendo de la cantidad, las fotos resultantes pueden tener un aspecto lavado o suave. Ten en cuenta esto a la hora de componer con objetos que sin sus detalles no son fáciles de reconocer. Por esta misma razón, la neblina ayuda a fotografiar contornos y siluetas, más que detalles.

Lleva un trípode

Recuerda que la luz será escasa, por lo que estarás trabajando con exposiciones largas. Un trípode será de lo mas útil en este caso y evitara la trepidación en las fotos. Si no quieres llevarlo por su peso, asegúrate de limpiar y secar correctamente todas las superficies donde apoyes tu cámara.

No temas por tu cámara

Si bien la niebla esta compuesta por partículas de agua, la probabilidad de que tu cámara resulte dañada por esta es ínfima. Salvo que estés en presencia de una increíble neblina, como mucho se formaran pequeñas cantidades de gotas sobre la carcasa que hasta las versiones sin sellado ambiental podrán soportar. Ten cuidado donde apoyas tu cámara, debido a que es probable que la mayoría de las superficies si tengan una capa de agua condensada lo suficientemente grande como para causar problemas.

Vía:Flickr Blog | Fotos: Sébastien B., Lizzy Gadd