Sin duda, si hay una característica especialmente reseñable de Mac OS X Lion, que verá la luz el próximo verano, es la del autoguardado de documentos, las versiones y su integración con Time Machine. Lo que esta combinación de funcionalidades pretende alcanzar es algo tan simple, pero a la vez tan práctico, como permitirnos olvidarnos de la gestión de nuestros documentos.

Ningún programa se cerrará sin haber hecho una copia previa del documento con el que trabajamos, y cada versión que guardemos del mismo quedará registrada de manera automática (o manual según conveniencia) de forma que siempre podremos ver el contenido de versiones antiguas de nuestros ficheros, y poder comparar o pasar contenido de versiones anteriores a la última. El símil más claro sobre esta funcionalidad es llamarlo el Time Machine del contenido de los archivos. Como tal, no deja de ser una evolución de la ya de por sí práctica e imprescindible funcionalidad de Mac OS X.

Exponiendo algunos detalles extraídos de algunos estudios como el de appleinsider.com o macstories.net, podemos comentar los siguientes puntos importantes.

Autoguardar

Lo primero que hemos de tener en cuenta es que esta funcionalidad sólo está disponible en aquellas aplicaciones que lo incorporen. Es decir, es algo que los desarrolladores tendrán que incorporar en sus aplicaciones (de una manera muy sencilla, todo hay que decirlo) para que pueda usarse. Por ahora, la aplicación clave para realizar las pruebas es el editor de texto del sistema, TextEditor.

La función principal de Autoguardar es aislar al usuario de la preocupación o necesidad de estar pendiente de grabar su trabajo, o de la posible pérdida del mismo en cualquier momento. Autoguardar va más allá de las simples copias de seguridad por intervalos que ya incorporan aplicaciones como Microsoft Word o el propio TextEdit, haciendo una gestión automática del cambio, y cerrando versiones cada hora durante nuestro trabajo. De esta forma, cada pulsación de tecla se acumulará en una versión abierta de nuestro archivo, que se cerrará como versión del mismo cada hora, cuando nosotros manualmente elijamos la nueva opción de menú Grabar como versión o al cerrar la ventana donde estamos editando o la aplicación con COMMAND+Q.

Si estamos trabajando con TextEdit y no hemos hecho la primera grabación del documento, dándole un nombre, comprobaremos como Autoguardar realmente no está activada. Hemos de grabar con un nombre para que Autoguardar comience a actuar en el sistema. De hecho, si queremos salir de TextEdit y no hemos dado un nombre a nuestro texto, se nos advertirá que no hemos grabado y que pongamos un nombre y grabemos o se perderán todos los cambios (tal cual sucedía hasta ahora).

Versiones

Es el complemento y lo que hace funcionar a Autoguardar. Como hemos explicado, cada pulsación y mínimo cambio es marcado y archivado en una versión viva que siempre es actualizada al último punto. Cada hora, dicha versión viva se cierra y se genera una nueva basada en la anterior. Si cerramos podemos ver la última versión y los snapshots anteriores que se han hecho. Es una función similar a la que ofrece Google Docs en su aplicación online, donde allí se llama undo stacks e igualmente cumple con la función de grabar versiones progresivas, marcadas con tiempo, que permiten ver las modificaciones y copiar contenido de unas a otras.

En el momento de abrir un documento, en ese instante, se genera una nueva versión viva que sigue hasta la siguiente hora, por lo que el estado antes de abrirse para trabajar con el fichero, se conserva como una versión más. Mientras trabajamos podemos cerrar versiones pulsando en Save as version y si queremos volver a una versión anterior pulsamos en Revert to Save.

Pulsada esta opción entramos en una interfaz similar a Time Machine donde a la izquierda tenemos la versión actual y a la derecha el histórico de todas las versiones anteriores, donde se navega igual que se hacía con los diferentes Finder que muestra la actual versión de Time Machine. Si encontramos la versión que queremos recuperar, pulsamos en Restore y automáticamente el documento nuevo será el que hemos restaurado, y el que acabamos de sustituir se convertirá en la versión anterior (por lo que siempre podremos deshacer el paso de restaurar).

Las animaciones y la integración con el sistema son más rápidas y más fluidas que la actual forma de entrar en Time Machine, por lo que es mucho más rápido y práctico acceder a esta nueva opción.

Bloqueo

Una función más que incorpora este sistema, es la opción de bloqueo. Cualquier archivo que permanece 2 semanas inalterado, se bloquea contra cambios. De esta forma, si queremos volver a modificar, tendremos que modificarlo para que cree una nueva instancia del misma dentro del repositorio de versiones.

Básicamente, el funcionamiento es que por ahorrar espacio, siempre tendremos en versiones aquellos ficheros con los que trabajemos usualmente. Pero aquellos que lleven dos semanas sin modificar, el sistema los bloqueará y así ahorrará espacio en todo el repositorio de versiones, pues se entiende que se ha hecho definitivo. Este bloqueo puede hacerse también manualmente desde la parte superior derecha de la ventana, o desde la ventana de información del archivo.

De lo más interesante

Sin duda, para el uso real de sistema de la gente con más experiencia, esta es la opción estrella del nuevo sistema. La posibilidad de olvidarse de guardar y que podamos volver a versiones anteriores en el tiempo, viendo el contenido, es una funcionalidad mucho más práctica que el LaunchPad u otros. Ahora mismo no hay ningún programa que lo incorpore (salvo herramientas del sistema como TextEdit). Pero entendemos que con la SDK disponible desde que se presentó esta Developer Preview el pasado día 24 de febrero, cuando OS X Lion salga a la calle el próximo verano, habrá bastante software adaptado.