Bajo el título de “Grimaces of the Weary Village” el fotógrafo de 55 años Rimaldas Viksraitis expone las escenas descubiertas en aldeas perdidas de su Lituania nativa. Armado únicamente con su cámara atada a su bicicleta y una mirada franca, entre irónica y triste el fotógrafo descubre escenas dignas del tenebrismo de Goya.

Una niña mirando a través de una ventana sucia donde reposa la cabeza de un cordero. Un borracho que muerde la oreja a otro borracho que a su vez muerde la oreja de un cerdo. Un niño fumado al lado de un adulto que duerme la borrachera. El propio fotógrafo desnudo junto a una interminable línea de botellas vacías.

Es difícil observar estas escenas que parecen surgidas del alcohol y la desesperación, sin un gesto de asco. Pero al mismo tiempo nos admira la visión del fotógrafo que sin vergüenza no sólo se introduce en la intimidad de estas aldeas sino que se coloca a su nivel, con la cámara como único testigo.

Inspirado por Fellini, las fotografías de Viksraitis revelan de un triste mundo post-soviético donde el alcoholismo y la locura se combinan.

“Grimaces of the Weary Village” es la última exposición en una serie que comenzó con “Slaughter” (1982-1986) y a través de los años se complementó con “Nude in a Desolate Farm” (1991) y “This Crazy World” (1995).

Apoyado con una beca del ministerio de cultura de Lituania pudo dejar su trabajo de fotógrafo de bodas para enfocarse en sus obras más personales y sociales. Su fotografía habla de la desintegración del sistema de granjas que comenzó su declive después del caída de la Unión Soviética, así como el abandono de los pequeños pueblos donde el alcohol y las preocupaciones son algo de todos los días. “Beben porque están perdidos” explica el fotógrafo. Estas son las mismas aldeas donde él creció, y que ahora regresa para encontrar destruidas y deprimentes.

via: The Observer