Tranquilos, ni lo he comprobado yo, ni esto implica que derive problemas de salud. Sino que se trata de un estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos el que ha corroborado algo que sospechábamos desde hace tiempo. De todas formas no nos alarmemos lo que han comprobado es que la exposición a un teléfono móvil durante un período menor a una hora, la zona del cerebro más cercana al terminal aumentará su actividad cerebral.

Hasta ahora la industria de la telefonía había manifestado que la señal de los teléfonos móviles era lo suficiente baja como para no afectar a los enlaces químicos de nuestro cuerpo. Pero este nuevo descubrimiento, que ha comprobado que sí afecta a un aumento de la actividad cerebral, abre la puerta a las dudas sobre la veracidad de esa afirmación.

Lo único que se puede desprender es que una mayor actividad cerebral, implica que dicha zona tenga un consumo mayor de glucosa en esa zona. Pero nada más, no es lo único que genera alteraciones en la actividad cerebral, suele ser un proceso natural para otras muchas situaciones cotidianas.

Ahora toca el paso de analizar que tipo de anomalías puede causar esto, si es que produce alguna. Y en caso de producirla si esta es maligna o benigna. Pero lo más importante es investigar que efectos secundarios puede tener a largo plazo, sobre todo para estas nuevas generaciones que nacen con el teléfono en el bolsillo.

De todas formas del estudio se desprenden algunas recomendaciones como el uso de manos libres con cable para evitar el acercamiento de la antena del teléfono al cerebro.

Pero no debemos caer en conspiranoticias donde el titular sea: Los teléfonos producen cáncer. El estudio está muy poco avanzado y no sabemos demasiado.