¿Qué te puedes esperar de un terminal cuya caracterísitca más importante es el 3D? Un gran procesador que sea rápido y mucha potencia gráfica. No es sencillo crear un teléfono 3D, menos en un tamaño tan reducido como es el LG Optimus 3D, y ten en cuenta que cuando hablo de reducido, hablo del tamaño tradicional de un smartphone con una pantalla de 4.3 pulgadas. El terminal tiene una buena resolución, 480×800 píxeles, pero es una tontería ponernos a hablar de características cuando lo único que interesa de este terminal es el uso de 3D sin gafas.

LG apuesta fuerte por el 3D y el ejemplo más claro es su tablet Optimus Tab, pero a diferencia de esta tablet, en el Optimus 3D no se necesita gafas para poder ver en 3D, eso si, el efecto 3D está enfocado a los menús, juegos y algunas aplicaciones, cuando pasas a modo grabación de vídeo en 3D el efecto es el típico que te obliga a ponerte unas gafas con lente azul/rojo.

Técnicamente el terminal está muy bien construido, el poder pasar con una sola tecla de 3D a 2D es una muy buena idea, porque el uso de batería del 3D es considerable. Pero existe un problema básico, quizá esto es más bien un problema personal o quizá esté generalizado, pero el efecto 3D –que es similar al de Nintendo 3DS– cansa a la vista en muy poco tiempo. Para estar jugando unos minutos, de acuerdo. Para usarlo durante mucho rato es un problema, casi marea.

NO hay mucho que decir de este terminal que no dijese Oriol en Gizmóvil, pero la verdad es que el móvil impresiona técnicamente, un 10 en este aspecto para LG, pero en el uso diario, sigo creyendo que el 3D sobra.