Sinceramente cuando las ganas de fastidiar por parte de alguien, realmente fastidian a mucha gente, no puede uno más que sentir que en este mundo hay unos baremos algo extraños a la hora de valorar las cosas. Es correcto que alguien prefiera una plataforma a otra, una marca a otra, pero insistir en dañar a una cuando tiene oportunidad, me parece deleznable. Ese es el caso del señor Rémi Denis-Courmont, empleado de Nokia (oh casualidad) y uno de los líderes de contribución al proyecto open-source del VLC Media Player.

El señor Denis-Courmont, que debe sentirse orgulloso que Nokia hiciera Symbian open-source y gratuito, ha tenido a bien con la humanidad usuaria de iOS, el denunciar la infracción de una de las normas de la licencia pública general GNU (o GPL) a la que se acoge el proyecto VLC, para que Apple se vea en la obligación de retirar de su App Store el port creado por Applidium del mismo. ¿Por qué? Pues porque Apple le pone a todas las descargas de iOS (aunque sean gratuitas) un DRM con su sistema FairPlay 3. Según la licencia GPL, esto va en contra de la libre distribución y modificación del contenido que se especifica en este acuerdo de licencia. Por lo tanto, Apple no ha tenido más remedio que eliminar la aplicación. Si este señor hubiera hecho caso omiso a la tontería (teniendo en cuenta que la aplicación es gratuita y el DRM es una tontería en este caso) los futuros usuarios de iOS podrían disfrutar de uno de los mejores reproductores. Seguro que en Nokia le han pagado una prima “por apañado”.

Mezclando además que el port de VLC lo ha hecho una empresa independiente del proyecto padre del VLC, pues con más razón. El open-source está para eso, para que la gente pueda usar esos desarrollos y aportar, haciendo sus propias versiones si quieren, siempre y cuando respetando la licencia GPL a la que se acoge el desarrollo. En este caso, todo es correcto en todos los sentidos, salvo que la plataforma de distribución que se usa para el programa no cumple el requisito en cuestión del DRM, por no permitir este la libre distribución. Es más, ¿qué significaría esto? Pues que todas las aplicaciones que se acogen al GPL y que están en iOS, serían susceptibles de denuncia y Apple tendría que retirarlas. Siempre por gente responsables de los proyectos open-source, por supuesto.

Al fin, Apple ha borrado VLC media player de su tienda de aplicaciones. Por lo que la incompatibilidad entre la licencia general pública GNU y los términos de uso de la AppStore se ha resuelto – por la vía complicada. Al final no debe sorprender a nadie esto, dados los precedentes que se tienen.

Con esas palabras justifica este señor su comportamiento, y como dicen en tuaw.com, están seguros que tener limpia su conciencia es más importante que el beneficio de millones de usuarios que ya no podrán usar la aplicación gratuita VLC en sus iOS. Pero bueno, dicen que en la guerra y en los negocios, todo vale, ¿no? El caso es que todo es cuestión de interpretación, pues realmente VLC tiene una libre distribución a través de la AppStore de Apple, y como distribuye el binario, es tan inmodificable como cualquier otra versión binaria para cualquier otro sistema. El problema sigue siendo la lucha entre las empresas con sistemas cerrados y los amigos de lo abierto. Por supuesto, Android Market, que sí cumple todas los requisitos de GPL, incluso este, no se vería afectada.

El consuelo es que siempre quedará Cydia para estas cosas, y que el que ya la tiene instalada, podrá seguir usándola. Si tuviéramos Windows Phone 7, Microsoft podría haberla borrado de nuestros terminales.