Cuando uno se enfrenta al análisis de una cámara web capaz de capturar vídeo a 1080p es inevitable que te asalte la duda ¿no será su principal virtud, también su principal defecto? La Full HD que ya hemos disfrutado en televisores, Blu-ray o en las más modernas videocámaras, llega a las webcams dispuesta a dejarnos igual de boquiabiertos. Preparáos para las distancias cortas, porque Logitech nos ofrece un dispositivo capaz de capaz de mostrar al interlocutor cada poro de nuestra piel, algo que no gustará a los más presumidos del lugar.

La C910 va a llamar vuestra atención, en primer lugar, por su sofisticado diseño. Negra y estilizada, esta cámara adopta forma rectangular, ovalada en sus extremos, donde se ubican los dos micrófonos para transmisión de audio estéreo. La óptica queda enmarcada por indicadores luminosos de un atractivo azul metálico, que confiere al conjunto un aire modernista acorde con sus avanzadas prestaciones.

La óptica Carl Zeiss Tessar está convenientemente protegida por una capa plástica transparente (a prueba de huellas y reflejos) y el cabezal está articulado, pudiendo subirlo o bajarlo no muchos grados. El conjunto se sustenta por una base que hace las veces de clip. Lo mismo podremos colocar la cámara sobre una mesa que coronando la pantalla de nuestro portátil, haciendo coincidir la ranura a tal efecto con la tapa y angulando correctamente la pestaña de sujeción. Al principio puede parecer inestable y compleja de colocar, pero al poco demostrará su solvencia: una vez fijada, resistirá en su posición incluso zarandeos mediante.

La principal baza del dispositivo es su capacidad para capturar vídeo a máxima resolución (1080p) alcanzando los 720p en videollamadas. En el paquete encontraremos cámara, manuales y software, simpleza que ya deja a las claras su sencillez de instalación. Ni siquiera son necesarios drivers, basta conectarla al puerto USB de nuestro equipo y estará lista para deslumbrarnos. Además es plenamente compatible con todos los programas de videoconferencia o toma fotográfica: Skype, Windows Live Messenger, incluso FaceTime.

Photo Booth fue el elegido para la primera toma de contacto. Bastó cambiar la cámara de iSight integrada a Logitech para activarla y percibir lo esperado: una nitidez cristalina que os hará maldecir el no poder grabar vídeo de forma independiente. Nos sorprenderemos revisando cada milímetro de nuestra cara, constatando lo bien que funciona el aparato incluso en las distancias más cortas.

Se acabó aquello de las videoconferencias a tres: nosotros, el interlocutor y los píxeles tamaño catedral. En numerosos chat de vídeo efectuados con conexiones de banda ancha medias, la calidad de recepción fue muy superior a la de cualquier otra cámara convencional, evidentemente nunca equitativa al resultado de captura local. Tenéis un par de ejemplos tomados del equipo receptor en la galería.

En cuanto a la captación de audio, notaréis también una enorme mejora. Durante una sesión de chat en un domicilio de unos 90m2, pudimos desplazarnos libremente (cámara estática en el salón) por todas sus estancias sin que el interlocutor dejase de oirnos. Parece que sí, que estamos ante un dispositivo muy superior en calidad de transmisión siempre y cuando contemos con una conexión medianamente aceptable.

¿Defectos reseñables? Su pobre comportamiento en dudosas condiciones lumínicas, resintiéndose especialmente el enfoque. La cámara posee autofocus, algo que muchas veces juega en su contra: a menudo padeceremos desenfoques incorrectibles, fotografías que se desentienden del motivo principal o vídeos que la funcionalidad impregna de un cierto tintineo dubitativo, bastante molesto.

Como hemos visto, la cámara nos permitirá también tomar fotografías y vídeos en calidad y formato variables (estándar o panorámico a 360p, 480p, 720p y 1080p). Curiosamente desde la aplicación oficial el enfoque siempre se mostró mucho más esquivo que con Photo Booth, por ejemplo. Lo mismo ocurre con las videollamadas, mucho más efectivas en Skype que en Logitech VID, el programa incluído a tal efecto, que además de limitado se antoja bastante engorroso al requerir el registro previo de todos nuestros contactos.

Del software propietario destacan ajustes bastante interesantes como el de inclinación, el seguimiento facial o la correción de entornos con poca iluminación a través de la tecnología RightLight (anecdótica más que otra cosa). Otra interesante opción es la detección de movimiento, que nos permite programar la cámara para que se active cuando alguien pase por delante.

También podremos crear máscaras de vídeo, aplicar filtros, accesorios faciales y demás fanfarria. Carne de cañón para la compartición del material capturado a través de las redes sociales. Uno de los grandes aciertos de Logitech ha sido facilitar la publicación de contenidos en Facebook, Twitter o Youtube a un par de cliks de ratón. Reseñar además que en cualquier momento podemos ampliar las posibilidades del gadget a través de nuevas aplicaciones descargables.

Cabe preguntarse a modo de conclusión si merece la pena el producto por los $99€ que cuesta. Es sin duda una opción cara, a la que se le sacaría mucho más partido si funcionase autónomamente y su utilidad real, por encima de opciones no tan excelsas pero aceptables (y mucho más baratas) es bastante discutible.

7.9/10

Su relación calidad/precio podría mejorarse, sí, pero no podemos dudar de su capacidad. Si no alcanza el sobresaliente es precisamente por esos puntuales problemas de enfoque, que la impiden ser una verdadera todoterreno. ¿Webcam para sibaritas? Tal vez, pero sibaritas muy satisfechos con su compra al fin y al cabo… siempre y cuando no les duela el bolsillo.