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Las redes sociales profesionales pueden ser un buen trampolín para mejorar nuestra situación laboral, ya sea para encontrar un empleo, encontrar colaboradores para nuevos proyectos o para ampliar nuestra red de contactos y fomentar el networking. LinkedIn puede ser un buen sitio por el que empezar y al que dedicarle algo de tiempo si es nuestra intención darle un empujoncito a nuestra carrera profesional. Y dedicar tiempo es, precisamente, algo importante, porque como comentamos hace tiempo, LinkedIn, o cualquier otra red social profesional, no son un oráculo mágico, hay que sembrar para después poder recoger.

En mi opinión, tener un perfil LinkedIn nos permite conectar con antiguos compañeros de trabajo o compañeros de estudios y, así, retomar el contacto, ver por dónde se mueven y a qué se dedican, en definitiva, buscar puntos en común con otras personas que pueden ser futuros clientes o nuestros futuros jefes o compañeros. Y es que es seguro que encontremos a alguien, porque ¡hay unos 20 millones de personas registradas!.

¿Y por qué deberíamos tener un perfil en LinkedIn?:

  • Porque ampliará nuestra red de contactos y nos permitirá interactuar con otros profesionales de nuestro sector en los grupos de discusión.
  • Porque nos permitirá mostrar nuestra experiencia, nuestros conocimientos y, sobre todo, nuestras referencias, en base a las recomendaciones que otros usuarios hacen de nosotros.
  • Estando en LinkedIn aumentamos la posibilidad de que alguien se interese en nuestro curriculum, por ejemplo, una empresa que tenga abierto un proceso de selección. LinkedIn facilita el contacto.

Y una vez que tenemos más o menos claro que debemos estar en LinkedIn, debemos crear nuestro perfil y, por tanto, trabajar en nuestra identidad digital y tarjeta de presentación. La sinceridad es importante, al menos, es lo que creo, porque es un poco extraño dar una vuelta por LinkedIn y leer curriculums que parecen sacados de una película de ciencia-ficción (sobre todo, porque son de gente que conoces). La información que presentemos debe estar bien redactada, actualizada y, sobre todo, ser rigurosa. Así que, a la hora de redactar nuestro perfil y mantenerlo, deberíamos tener en cuenta lo siguiente:

  • Es vital ser uno mismo, por consiguiente, no hay que engordar innecesariamente el curriculum porque, al final, alguien que nos conoce, o que ha trabajado con nosotros, acabará viendo nuestro perfil y la mentira nos puede salir cara.
  • También es importante marcar la diferencia, es decir, distinguirnos entre la multitud, creando nuestra identidad a través de la participación en grupos, entrando en contacto con otros usuarios, escribiendo recomendaciones, etc.

Una vez que conocemos las reglas del juego, ahora nos toca ponerlas en práctica y planificar nuestra estrategia de acción en LinkedIn. Estamos hablando de redes sociales y si para el marketing en redes sociales se necesita una estrategia, para LinkedIn también porque, al fin y al cabo, nosotros somos el producto. Un par de ideas que nos pueden ser útiles:

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  • Hay que intentar personalizar al máximo los mensajes que enviemos, es decir, si solicitamos establecer contacto con alguien, debemos evitar el mensaje automático tan impersonal que LinkedIn tiene programado e intentar, en la medida de lo posible, redactarlo nosotros mismos e incluir detalles que faciliten la conexión: de qué nos conocemos, por qué nos interesa el contacto, etc. De la misma forma, cuando establezcamos una conexión, no sólo debemos sumar uno a la cantidad de contactos, también deberíamos empezar a iniciar una conversación, por ejemplo, presentándonos o, tras ojear el perfil, hablar de puntos en común.
  • Una buena forma de empezar en LinkedIn es conectando con nuestros compañeros de trabajo. Son contactos fáciles de conseguir, pero no debemos limitarnos a la cosecha, tenemos que ir más allá y recopilar recomendaciones. En LinkedIn las recomendaciones son importantes, no sólo vale lo que digamos de nosotros, lo que dicen de nosotros gente que ha trabajado con nosotros también es importante y contribuye a nuestra reputación.
  • Hay que fomentar el networking, al fin y al cabo, LinkedIn es una red social y de contactar con gente trata el juego. Hay que hacer crecer nuestra red de contactos y facilitar que nuestros contactos conecten con otras personas (por ejemplo, presentándoles a otros usuarios de nuestra red).

LinkedIn puede ser la puerta a un nuevo empleo o a nuevos proyectos, pero, para que esto suceda, debemos emplear tiempo y esfuerzo en elaborar nuestro perfil, nuestra red de contactos y en el mantenimiento de éstos.