Muchas veces, y esto está demostrado, no es necesario un gran equipo para hacer grandes fotografías. En muchas ocasiones hay accesorios que, a pesar de ser muy simples, son muy caros y puede llegar a merecer la pena fabricarlos uno mismo. Hoy os traemos el truco del calcetín de arroz. Con este nombre puede parecer algo bastante rudimentario y, de hecho, lo es. Es básicamente eso: cogemos un calcetín y lo llenamos de arroz. Pero, ¿para que sirve esto? Estaréis preguntándoos ya los que nunca hayáis visto utilizar algo semejante.

Pues sirve básicamente para aquellas situaciones en las que o no disponemos de un trípode o utilizarlo no es factible por cualquier motivo. Simplemente tendremos que buscar una superficie lo más plana posible y que sea más o menos del tamaño de nuestra cámara. Poniendo el calcetín en esta superficie y esté hará las veces la rótula del trípode con un plus de funcionalidad, y es el ‘saquito’ de arroz no solo es perfectamente moldeable para colocar la cámara con la inclinación que queramos si no que también absorberá las vibraciones del obturador mucho mejor de lo habitual.

Es un recurso muy útil ya que es fácilmente transportable en la funda de nuestra cámara, no pesa demasiado, es extremadamente barato, por no decir gratis (¿quien no tiene un calcetín viejo y un puñado de arroz en casa?) y nos salvará de más de un apuro, en especial en condiciones de poca luz. Por supuesto, el arroz es perfectamente sustituible por otras legumbres de similar tamaño como por ejemplo lentejas. Pero el arroz es lo más recomendable debido a su alto índice de absorción de humedad, lo que ayudará a mantener la funda de nuestra cámara con unos niveles ínfimos de esta y aumentará la vida útil de todo lo que llevemos dentro. Algunas otras aplicaciones útiles pueden ser utilizarlo para apoyar la cámara en el borde de la ventanilla del coche, o para elevar el visor hasta la altura del ojo cuando estamos tumbados en el suelo.

Por otro lado, si estamos utilizando el trípode podemos colocar nuestro calcetín sobre la cámara, también para absorber vibraciones y garantizar la máxima nitidez. Y ¿por qué no?, ya que se nos va a quedar descolgado un calcetín del par, podemos utilizar el otro también y hacer dos saquitos para aumentar todavía más las posibilidades de este gran invento casero. Por supuesto, existen también soluciones comerciales en forma de mini-trípodes pero personalmente creo que el calcetín de arroz es mucho más útil. Para terminar solo queda decir, que al igual que se puede usar un calcetín, se puede usar cualquier otro tipo de bolsa o saco de tela.

Foto: Gastronomía&Cía