La búsqueda por construir supercomputadores más baratos, más potentes y que consuman menos energía, ha escrito una nueva página en su historia. La clave está en las capacidades de computación de las consolas de videojuego actuales, en especial la PlayStation 3 y su potente procesador Cell. Hace un año saltaba a los medios una noticia que hablaba de la adquisición de grandes cantidades de la consola de Sony por parte del Laboratorio de Investigación de las Fuerzas Aéreas de EEUU (AFRL) con el objetivo de construir un supercomputador con un coste mínimo. Hoy dicho supercomputador es ya una realidad, y sus capacidades son sorprendentes.

Primero los datos. El Condor Cluster, que es como ha sido bautizada esta bestia, se compone de 1760 PlayStation 3, 168 procesadores gráficos separados, y 84 servidores para coordinar todos los componentes del cluster de procesadores. El resultado ha sido el decimosegundo supercomputador más potente del planeta, con una capacidad de cálculo de 500 billones de operaciones en punto flotante por segundo (500 TFlops). Su coste total ha sido de 2 millones de dólares, lo cual, según sus responsables, es entre un 5% y un 10% lo que hubiese costado si se hubiese construido de la forma tradicional (como el MareNostrum español, por ejemplo).

La versión oficial indica que el Condor Cluster se utilizará para proyectos de investigación de las diversas agencias que tiene el ejército estadounidense, para reconocimiento de patrones, o para procesar imágenes de sátelite de alta resolución. Aunque, claro, esa es la versión oficial, y después del escándalo de las filtraciones de Wikileaks yo ya no sé qué creer.

Está demostrado que es posible construir un supercomputador con mucho menos dinero que el que sería necesario para un supercomputador tradicional gracias a la potencia de cálculo de la PlayStation 3. Cada vez más entidades y organismos públicos han elegido esta opción frente a otras más costosas. Por ejemplo, sin irnos muy lejos, la Universidad de Valencia tiene funcionando desde 2008 un cluster con 13 PlayStation 3. Su potencia de cálculo no es comparable a la del Condor Cluster, pero es más que suficiente para la mayoría de las tareas de investigación de la universidad.

Es positivo que se sigan construyendo supercomputadores cada vez más potentes, y la tendencia seguirá siendo buscar el menor coste y consumo de energía. Aún utilizando la potencia de cálculo del procesador Cell, siguen siendo caros, pero la contribución de estos monstruos de la computación a la ciencia es enorme.