El otro día estuvimos hablando de una aplicación que me ha cautivado aunque tengo que reconocer que no tengo demasiado tiempo para usarla, se trata de Instagram, una app para iPhone centrada en hacer fotografías y compartirlas con los demás. Su primer mes de vida solo ha cosechado éxitos, pues aunque desconozco los usuarios actuales, durante las tres primeras semanas se hizo con 100.000 nuevos cada siete días.

El caso es que, leyendo las interesantes declaraciones de uno de sus creadores, Kevin Systrom, uno puede llegar a adivinar qué es lo que funciona actualmente si nuestro deseo es crear una app triunfadora. En un principio la startup creó Burbn una aplicación web basada en HTML5 similar a Gowalla o Foursquare pero mucho más compleja (que permitía compartir fotos como un extra).

La aventura continuó con la creación de una app para iPhone plasmando todas esas ideas. No tardaron en darse cuenta de que habían creado un mastodonte que no gustaría a nadie, demasiadas funciones en una app para un sector ya saturado. Es por eso que, tras un entero año de trabajo, decidieron dar un giro a la empresa, eliminando todas esas características y centrando la aplicación en una sola cosa: las fotografías.

De este modo, podemos extrapolar este método a todas las demás aplicaciones que deseen entrar con buen pie en la App Store. Una app triunfadora debería satisfacer tres requisitos esenciales:

  1. Ser específica: probablemente ya haya pasado el tiempo de las grandes redes sociales integradoras de todo, desde vídeo a música pasando por textos y fotografías. Ahora hay que saber buscar nichos de usuarios que puedan aceptar alguna red con la que se sientan especialmente identificados. Lo mismo sucede de forma más general, una app que sea una especie de navaja suiza con mil utilidades atrae menos que una app específica. Será por la sensación de especialización que da, o porque no nos gusta trabajar con paquetes de apps, incluso puede que se deba a que ya pasó la época en que nos atrevíamos curiosos con apps que luego no servían para nada, el caso es que cuanto más especializada esté la app, más gustará.

  2. Ser sencilla: gran parte del éxito de Instagram consiste en la sencillez de uso. No hay que saber de fotografía, pues los filtros están predefinidos. Esto supone una diferencia notable con respecto a otras de su estilo como Hipstamatic o CameraBag. Además, uno empieza a usarla sin preguntar cómo se hace tal cosa, todo es intuitivo, está donde debe estar y no hay demasiadas opciones.

  3. Ser social: por supuesto este punto no podía faltar, y en este caso Instagram ha rizado el rizo con un servicio que es social por sí mismo (tiene followers y likes como Twitter o Facebook) pero al mismo tiempo podemos actualizar otras redes desde ella, en este caso la variedad es amplia: Twitter, Facebook, Tumblr, Foursquare y Flickr. La ventaja de hacer esto es muy lógica, si habilitamos la sindicalización, estamos haciendo publicidad en otros servicios ya implantados masivamente.

Estas son a mi modo de ver los puntos básicos, las claves, que toda app triunfadora debe satisfacer. Por supuesto, se le pueden añadir más detalles en función de la categoría en la que se encuentre, pues no es lo mismo un juego que una app de productividad, pero si queremos una amplia aceptación, que se hable de ella y que no pase al olvido pronto, estos puntos son los mínimos exigibles.