¿Cuántas veces no habremos dicho aquello de –A mí que me entierren con…? Si habéis sustituído los puntos suspensivos por un objeto en lugar de una persona, esta noticia va dirigida especialmente a vosotros.

Hace unos días lamentábamos la pérdida de uno de los grandes de Hollywood. Tony Curtis nos decía adiós a los 85 años con más de 100 películas en su filmografía. Memorables interpretaciones entre las que muchos querrán destacar Con faldas y a lo loco, Espartaco, Fugitivos

Curtis fue enterrado ayer con algunas de sus más queridas posesiones incluyendo la novela que le dió nombre artístico (Anthony Adverse de Hervey Allen) un sombrero Stetson, sus guantes de conducir, una bufanda de Armani… y aquí el motivo por el que esta efeméride ha dado el salto a Appleweblog: su iPhone.

Podríamos dedicar horas y hora a analizar los porqués de semejante decisión. ¿Hasta qué punto la idolatría por productos tecnológicos empieza a ser preocupante? Cada vez son más las personas a las que escucho esgrimir aquello de que ya no sabrían vivir sin su iPhone, de que salir una mañana con el smartphone a punto de agotar su batería garantiza un suplicio de día.

Dudo que esta exacerbada dependencia tecnológica, de la que yo tampoco me libro, sea muy positiva. Y enterarme de que un grande del cine ha pedido ser enterrado con su teléfono me produce una extraña sensación que no soy capaz de explicar…

Vía: Macnn