PandaLabs ha publicado su informe trimestral, en esta ocasión abril-junio, sobre amenazas y malware a nivel mundial. En un solo vistazo, podríamos destacar que, según el informe, el 53% del malware detectado, durante el segundo trimestre del año, fueron troyanos, que el 95% del correo total que se envió era spam, que 10 países han sido los emisores del 55% de todo el spam mundial y que Android se está convirtiendo en un objetivo de los que quieren robar información. Mirando solamente estos datos, uno se da cuenta de la cantidad de amenazas que circulan en la red, de hecho, estas son unas pinceladas de los riesgos que nos amenazan.

La expansión de las redes sociales, no sólo nos ha permitido interaccionar con otras personas o explorar nuevas vías de comunicación o marketing, también ha traído de la mano riesgos para la seguridad o privacidad de nuestros datos. A la ya conocida amenaza de sitios web que suplantan a otros, por ejemplo imitaciones de YouTube que nos indican que debemos instalar un códec o imitaciones de Facebook que almacenan nuestras credenciales de acceso, se unen mensajes de «centros de soporte» de redes sociales, como Twitter (de hecho recibí uno el otro día), en el que nos indican que tenemos un mensaje sin leer al que accederemos siguiendo un enlace.

La expansión de Twitter y Facebook ha traído de la mano una serie de nuevas amenazas. Seguramente, todos hayamos recibido alguna vez, tras compartir un enlace a un vídeo de YouTube o una canción de Spotify a través de Twitter, algún mensaje de algún desconocido invitándonos a ver algún vídeo o escuchar una canción utilizando como reclamo algunas de estas plataformas. Facebook está siendo utilizado también como reclamo para aquellos que quieren infectar nuestros equipos, acceder a nuestra información o suplantar nuestro perfil en las redes sociales y, la verdad, es que la propia red social se lo pone fácil con esa nebulosa que circula alrededor de las claúsulas de privacidad.

En muchas ocasiones, los robos de información o las infecciones se producen por simples imprudencias del usuario o despistes, llevando al extremo el popular dicho que circula por todo departamento de IT que dice que «el problema siempre reside entre el teclado y la silla», y simplemente por un despite podemos ser víctimas del llamado tabnabbing o de abrir algún adjunto sospechoso que hemos recibido por email que termine fagocitando toda nuestra información; la cantidad de software que contiene malware crece exponencialmente. De hecho, de las infecciones detectadas durante el segundo trimestre del año, el 53% se debía a malware del tipo troyano, un 13,8% a adware y un 13,4% eran virus.

Llama poderosamente la atención el vertiginoso crecimiento del spam, a pesar de las barreras que se ponen en casi todos los servicios de correo, como por ejemplo en Gmail. Casi el 51% del spam que recibimos sale de una lista de tan sólo 10 países, con Brasil, India y Rusia a la cabeza.

Entre el spam, el malware, las vulnerabilidades de algunas sistemas operativos y aplicaciones, las suplantaciones, y los despistes y las malas prácticas de los usuarios, los administradores de sistemas y responsables de seguridad se enfrentan al complejo reto de implementar las barreras necesarias que eviten todas estas amenazas y garanticen la integridad y la confidencialidad de la información de sus empresas, algo que no siempre es fácil, ni tampoco reconocido por los usuarios.

Vía: Panda Software | Foto: Island of Lost Toys