La música y todo su negocio, han tenido una evolución digital de proporciones épicas en los últimos años. Uno de los campos donde más se ha visto este cambio ha sido en la composición cinematográfica, lo que algunos llaman «la nueva música clásica». Igual que hace muchos años los grandes compositores clásicos trabajaban en muchos casos por encargos de monarcas o gente de alto nivel social o religioso, y muchas de sus obras se basaban en obras literarias clásicas, ahora esta música se ha convertido completamente en la profesión de una serie de compositores de gran talento, que cobran por ello, y cuya misión es vestir adecuadamente unas imágenes para darles un contenido musical que acentúe y enfatice el seguimiento narrativo de la historia.

La composición de música de cine, requiere en el mayor de los casos, de conocimientos de composición y armonía de orquesta, y años antaño, grandes de este mundo trabajaban escribiendo a mano sus partituras, para luego terminada la composición, dar estos bosquejos a los orquestadores que se encargaban de «pasar a limpio» lo que el compositor daba, y repartir las diferentes partituras a cada sección o instrumento. Dependiendo del nivel de conocimiento musical del compositor, algunas veces estos orquestadores convertían una composición para un único instrumento, en toda una pieza orquestal. Pero todo esto era un trabajo tradicional y hasta que no se grababa con la orquesta, los responsables no podían saber cómo iba a sonar exactamente su música.

Hoy en día, gracias al Mac, que se ha impuesto como el sistema informático por excelencia en la música profesional, y muy especialmente en el mundo de la composición cinematográfica, y a aplicaciones o paquetes como Logic Studio, AVID Pro Tools o Sibelius, hasta el compositor con mayor trayectoria y experiencia en años, curtido en los métodos clásicos, ahora maneja un Mac para ayudarle en su trabajo.

Pero, ¿por qué Mac? ¿Por qué no pueden usar PCs con sistemas Windows que también tienen disponibles y son compatibles con softwares como Pro Tools o Sibelius?. Porque un compositor, un orquestador, un coordinador de partituras, un ingeniero de sonido… normalmente no son informáticos, ni tienen por qué tener grandes conocimientos de ello. Son profesionales de su sector y necesitan una herramienta que, al igual que un nivel de volumen sube o baja en un canal cuando tocamos el control correspondiente en la mesa, tenga la mayor eficiencia posible. Necesitan una herramienta que históricamente haya dado los mejores resultados, una multitarea real y la garantía que tenemos que aprender a manejar el software que usamos, y olvidarnos del resto. Eso desde hace mucho, se llama Mac OS.

Además, un Mac tiene un período de amortización bastante alto. A día de hoy hay muchos compositores que siguen trabajando con Mac con PowerPC, y su experiencia en resultados finales es casi igual que con un equipo más moderno, de igual forma que en caso de actualización, el impacto en la actualización del conocimiento suele ser mínimo.

De todas formas imaginad ahora un escenario estándar de un proyecto de composición de música de cine, usando Pro Tools o Sibelius. Esta sería una situación:

  • Usamos Sibelius para realizar la transcripción de la partitura que previamente hemos escrito a mano o, como muchos compositores modernos ya hacen, componemos directamente sobre el mismo Sibelius, creando la partitura de cada sección de la orquesta.
  • A cada canal le asociamos un instrumento de la librería basada en tecnología Digidesign A.I.R. (Digidesign Advanced Instrument Research), una colección de instrumentos virtuales, o asociando incluso cualquiera de la librería de Pro Tools Instruments Expansion Pack, con 55GB de instrumentos reales digitalizados, que se remuestrean en tiempo real para conseguir las diferentes notas.
  • Además, a través de tecnología REWIRE (que permite la sincronización de varios programas en la reproducción, a través de la sincronización de una o más pistas desde un programa anfitrión o un proceso de otro como hijo del mismo) podemos asociar una reproducción de Sibelius a un canal de Pro Tools, al que además le podemos añadir en otras pistas de Pro Tools, más pistas MIDI con sintetización virtual, instrumentos reales, o directamente grabaciones de voz o instrumentos reales que se unen a la música.
  • Ahora le unimos además, una pista de vídeo con Pro Tools que nos ayude a ver la música en su maqueta digital, reproducida y sincronizada en tiempo real con la película a la que estamos dando música, película que puede estar en HD o SD, y que ha de tener una reproducción fluida y sin cortes.
  • Y ya rematamos la faena con alguna pista MIDI más, grabando en tiempo real, sobre un teclado maestro MIDI conectado a nuestro sistema, y en el que vamos añadiendo matices de algún instrumento nuevo.

¿Cuántos hilos de proceso tiene todo esto si podemos tener hasta 128 pistas con Sibelius, además de las propias 128 pistas de sonido y 256 MIDIs que nos proporciona Pro Tools, para hacer sonar una composición instrumental de orquesta, de manera virtual, unida a una reproducción de vídeo en sincronía, y una interpretación en tiempo real desde teclado maestro, todo ello en 32, 64 o 96 canales de entrada/salida, en función de la versión de Pro Tools HD que tengamos?

Un sistema Windows es incapaz de tirar de una estructura de estas características, e incluso con estructuras mucho menores, aun a pesar de la ayuda que supone el hardware asociado a Pro Tools. Y esto no es una opinión, es un hecho constatado basado en experiencia real, y uno de los muchos motivos por los que decidí pasarme a Mac hace ya muchos años y por los que los profesionales del sector, eligen Mac. El núcleo de Mac OS, su increíble eficiencia en la gestión de los multihilos y los múltiples procesos que es capaz de gestionar casi sin pestañear, además de la más que eficiente gestión de memoria que realiza, te proporcionan un entorno que sabes que siempre va a funcionar igual, ya acabes de arrancar, ya lleve el sistema encendido 8 horas, o lo que sea. Un sistema de funcionamiento continuado en el tiempo en cuanto a rendimiento y resultados.

Como curiosidad, comentar que en su día realicé pruebas en sistemas basados en Linux y los resultados también eran increíblemente buenos, pero tenemos el problema que este sistema no está pensado para gente profana de la informática y además tiene una gran carencia en software y compatibilidad con hardware como los que comentamos. Tiene soluciones software alternativas, pero para nada comparables con este tipo de programas profesionales.

En la próxima entrega hablaremos más en detalle del proceso de composición y en qué partes ayuda a un compositor el Mac. Mientras, os dejamos un pequeño vídeo tutorial sobre Sibelius, para que sepáis en qué consiste esta magnífica herramienta de composición y notación musical.