La virtualización de servidores es un hecho dentro de cualquier departamento IT, tanto en el sector privado, ISPs o la propia Administración Pública; hace mucho tiempo que dejó de ser un experimento que se hacía en los departamentos de IT para “meter un S.O. dentro de otro”. De hecho, la virtualización, tanto de servidores como de entornos de escritorio, se ha convertido en una base sólida sobre la que construir nuevos métodos de gestión, como el Green IT o el propio Cloud Computing. Pero, ¿qué es la virtualización?

La virtualización es la introducción de una capa abstracción dispuesta en una máquina física que permite la emulación de múltiples instancias o máquinas sobre un mismo hardware, denominadas máquinas virtuales. La virtualización no es algo nuevo, es una tecnología que lleva bastante tiempo en desarrollo y en uso, si bien es cierto, que los avances en los desarrollos, la evolución del hardware y la necesidad de una rapidez en despliegue de aplicaciones junto con un abaratamiento en los costes, han potenciado mucho el uso de este tipo de tecnologías.

Esta capacidad de ejecutar varias instancias sobre un mismo hardware, permite un mayor aprovechamiento de las infraestructuras instaladas (que normalmente suelen tener un rendimiento por debajo del 50%, según estudios de diversos fabricantes), maximizando el retorno de inversión y minimizando nuevas inversiones. Un mejor aprovechamiento de los recursos y, por tanto, el decremento en inversiones en nuevas infraestructuras, permitirán un crecimiento controlado del centro de datos, con el consiguiente ahorro de espacio y un ahorro en energía (por la alimentación de la granja de servidores como por el ahorro en climatización). Desde el punto de vista de la administración de sistemas, la virtualización permite centralizar la gestión, desplegar de manera rápida aplicaciones o mejorar la continuidad del negocio, permitiendo rápidas recuperaciones ante fallos o desastres.

Los beneficios de la virtualización de los centros de datos son múltiples:

  • Hoy en día, casi todas las alternativas para virtualizar servidores incluyen una gestión centralizada de la infraestructura de virtualización, normalmente con un interfaz sencillo.

  • La infraestructura de virtualización permite un rápido despliegue de servidores, lo cual facilita mucho la gestión y facilita la administración y despliegue de entornos de desarrollo o de producción, sin necesidad de adquirir nuevo hardware dedicado en exclusiva e infrautilizado. El nivel de aprovechamiento de las infraestructuras aumenta exponencialmente, sacándose el máximo partido a las inversiones realizadas y minimizando nuevas inversiones, con las consiguientes ventajas derivadas (crecimiento sostenido del centro de datos, menor consumo energético, etc). Además, se minimizan las interrupciones de servicio por paradas programadas gracias a que muchos sistemas incluyen la migración en caliente de instancias que están en un mismo clúster.

  • El TCO (Coste total de propiedad) del desarrollo o la implantación de cualquier nueva aplicación baja, ya que los costes asociados a la operación (administración, configuración, mantenimiento, etc) y a la infraestructura (servidores, rack, electrónica de red, etc) son compartidos con el resto de aplicaciones.

A día de hoy existen múltiples opciones para la creación y gestión de máquinas virtuales (libres, gratuitas y bajo licencia), por lo que el espectro es bastante amplio así como los servicios, ventajas e inconvenientes de cada uno de los modelos.

La virtualización ha llegado para quedarse, es una tecnología sólida y muy flexible que permite, por una pequeña inversión, un enorme ahorro de costes. En épocas de austeridad económica, maximizar el uso de las infraestructuras existentes, minimizar nuevas inversiones, recortar los gastos de operación y una apuesta por la eficiciencia energética, son factores claves para las empresas hoy en día. La virtualización de servidores es el primer paso en la consolidación de los centros de datos, es decir, la facilidad de despliegue del cloud computing proviene precisamente de la facilidad de despliegue que ofrece la virtualización.

Personalmente, es una de mis tecnologías favoritas dentro del centro de datos. El nivel de ahorro de costes que hemos conseguido es muy interesante sumado a la rapidez de respuesta ante nuevos proyectos o necesidades. Aún recuerdo la época en la que para arrancar un proyecto necesitábamos casi un mes para ponerlo en marcha, el tiempo de adquisición de un nuevo servidor, que siempre se adquirían por duplicado (uno para pre-producción y otro para producción). Ahora, salvo proyectos muy especiales, las necesidades se encuentran centradas, principalmente, en la adquisición de memoria RAM y espacio de almacenamiento.

Y es, precisamente, la necesidad de memoria RAM y el espacio de almacenamiento compartido, además de la capacidad de proceso (que hoy en día es bastante alta y que incluye soporte de virtualización), los factores claves que determinan cuánto podemos “exprimir” nuestras infraestructuras, ya que, aunque se compartan los recursos hardware, se necesita una base de partida sólida para comenzar el despliegue de instancias virtuales, por lo que la cantidad de memoria RAM disponible no puede ser baja. El almacenamiento compartido no es obligatorio, pero sí que es un elemento importante que facilita el despliegue.

La verdad, creo que tenemos virtualización para muchos años.

Fotos: Symtegrity y Virtualízate